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Escoliosis Quirúrgica

Esta es la mejor edad para diagnosticarla y no hay que perder tiempo.


La columna vertebral de cada persona presenta una curvatura. Esta es fundamental para que mantengamos el equilibrio, nos movamos y caminemos correctamente. Pero tres de cada cien personas sufren una dolencia denominada escoliosis, que hace que la columna se curve en forma de ‘S’ y en la dirección equivocada. Según los estudios, tres son las causas que generan esta patología: condición idiopática o de causa desconocida: aparece en una columna previamente derecha y es la más frecuente; neuromuscular: control muscular deficiente, debilidad muscular o parálisis debido a enfermedades como parálisis cerebral, distrofia muscular espina bífida, entre otras y congénita: suele estar relacionada con un problema en la formación de las vértebras o costillas fusionadas durante el desarrollo prenatal.

La escoliosis se desarrolla paulatinamente y, por lo general, no produce ningún síntoma o dolor, por lo que es el doctor o los padres quienes se dan cuenta de esta situación. En todo caso, se puede sospechar de una escoliosis cuando uno de los hombros se ve más alto que el otro o la pelvis parece estar inclinada. Sin embargo, esto no es evidente para cualquiera. Según los grados que presente la curvatura en la columna los cuales se medirán a través del método conocido como Angulo de Cobb el doctor decidirá qué tipo de tratamiento se necesita. Una curvatura de 10 a 15 grados, sólo requiere de chequeos médicos; entre 20 y 40 grados, se recomienda el uso de corsé ortopédico y cuando ésta alcanza los 40, 50 o más grados, se realiza una operación para corregir el problema.


Al quirófano


Aproximadamente un 10% de los niños con escoliosis necesita cirugía. Esta consiste, en esencia, en corregir la curva mediante la colocación e implantes que se fijan en las vértebras y se conectan con barras correctoras. La cirugía moderna privilegia el uso de tornillos (tornillos pediculares) que son mucho más efectivos que los ganchos y aceleran la recuperación.

Su hospitalización promedio es menos de una semana y vuelven al colegio a las tres o cuatro. A los tres meses, pueden volver a hacer deporte. El corset es útil en muchos casos, pero su aceptación puede resultar difícil y la adhesión al tratamiento prolongado también, especialmente si se considera el hecho de que logra frenar el avance de algunas curvas, pero rara vez las diminuye.

No son pocos los casos en que la decisión de solucionar una curva deformante mediante cirugía se elige por sobre un tratamiento con corset prolongado, difícil de seguir y de resultado incierto, que adicionalmente puede acompañarse de problemas emocionales, perjudicando la imagen de sí mismos, sobre todo en los adolescentes. Es muy importante darles mucho apoyo para que entiendan y se ajusten a lo que les toca vivir. “A mi hija le detectaron escoliosis en un examen en el colegio y esa misma tarde la llevé al doctor”, cuenta M. Angélica. “Tuvo que usar corsé durante cuatro años. Para ella fue una lata, le daba calor, era incómodo y se sentía ‘perna’.

Todas las mañanas lo escondía debajo de la cama para no llevarlo al colegio.

Ella creía que yo no me daba cuenta… La verdad es que, a veces, yo no le decía nada porque es una enfermedad difícil, en una edad complicada y hay que tener mucho cuidado con la autoestima de los niños”, concluye M. Angélica.


Datos


El nombre proviene del griego “skoliosis”, que signifi ca curvatura.

De las escoliosis, el 70% son idiopáticas y sólo un 10% son congénitas.


Síntomas


  • Curvatura anormal de la columna hacia un lado (lateral).
  • Hombros y cadera no alineados.
  • Dolor de espalda o dolor en la parte baja de la espalda.
  • Una pierna más corta que la otra.
  • Pequeñas deformidades en las vértebras de la columna.
  • Fatiga.

Con la colaboración del departamento de Traumatología de CLC. Doctor Samuel Tomás Pantoja


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