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Primeras Heridas

Simples medidas bastan para evitar accidentes caseros, causantes de la mayor parte de las heridas en niños.


Inquietos y curiosos por naturaleza, entre los dos y los cinco años es habitual que los niños empiecen a sufrir sus primeras heridas “de guerra”, que provocan gran susto, no sólo en ellos sino también en los padres.

“Las heridas corresponden a un traumatismo de la piel, que puede tener extensión y profundidad variable. Son el tipo de lesiones más frecuentes en los niños sobre todo en el mentón, la frente, el cuero cabelludo y las rodillas y pueden ir desde un rasguño o erosión, a heridas punzantes o cortantes de mayor consideración”, sostiene el doctor Jorge Godoy, cirujano infantil de CLC. Lo que más impacta en una herida es el sangrado o hemorragia, que suele parar espontáneamente al cabo de un par de minutos, gracias a los mecanismos de coagulación.


¿ Qué hacer?


“Lo primero que se debe hacer es revisar que no exista otra lesión concomitante con la herida, que represente un mayor riesgo para el paciente. Luego se debe cubrir la herida, preferentemente con una gasa (no con algodón porque deja pelusas que quedarán adheridas) y comprimirla por un par de minutos, lo que favorecerá la coagulación”, agrega el especialista.

El doctor Godoy sostiene que las infecciones son la complicación más frecuente en las heridas, por lo cual es recomendable lavarlas, en la medida de lo posible con agua y jabón, limpiando siempre de adentro hacia fuera y en un solo sentido. El ideal es utilizar distintos trozos de gasa una sola vez, para no introducir gérmenes que pudieran haber sido tocados en el borde exterior. “De acuerdo a la magnitud de la herida, se puede cubrir con una gasa o parche adhesivo, o simplemente dejarla al aire libre, preocupándonos en ambos casos que la herida se mantenga limpia y seca”, agrega el profesional. Sin embargo, los pacientes con heridas más grandes con sangrado persistente, sucias, de bordes abiertos o irregulares, es importante que acudan a un centro asistencial, para asegurar la realización de un procedimiento que permita una correcta hemostasia (mecanismos que detienen la hemorragia) y cicatrización, minimizando el riesgo de infección.

De esta forma, según las características de la herida, el cirujano tratante recomendará una curación, sutura con puntos o afrontamiento de los bordes con un pegamento especial. “La utilización de mini tiras para aproximación de heridas no son una terapia que nosotros recomendemos”, advierte el doctor Godoy.


Signos de alarma


Ante cualquier duda o la aparición de algunos de los siguientes síntomas, es necesario acudir a un centro asistencial:


  • Herida que drena pus.
  • Costras que con el correr de los días aumentan su tamaño.
  • Luego de 48 hrs, de haberse lastimado, la herida se hincha y duele demasiado.
  • La herida no ha terminado de cicatrizarse después de 10 días.
  • El niño presenta fiebre no asociada a otro tipo de síntomas, como por ejemplo, a un resfrío.

Consejos para los padres


  • Si tiene mesas o escritorios con bordes puntudos, protéjalos con dispositivos plásticos especialmente diseñados para ello.
  • Enseñe a sus hijos a no jugar con cuchillos u objetos afilados; déjelos fuera de su alcance.
  • Nunca deje una lata de conserva abierta dentro del refrigerador. Traslade el contenido a un envase plástico.
  • Cuide que las tijeras que ellos utilicen sean de bordes romos (redondeados).
  • Evite que sus hijos sufran heridas al chocar con ventanales, pegando una huincha de color atravesada en el vidrio.
  • Se darán cuenta cuando una ventana está cerrada.
  • Evite que corran en el borde de la piscina; al estar mojado es más fácil que resbalen y caigan.
  • Enseñe a sus hijos pequeños a no correr con vasos u otros objetos cortantes en sus manos.

Con la colaboración del Departamento de Cirugía Infantil de CLC. Jorge Godoy.


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