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Escoliosis: Diagnóstico, síntomas y tratamiento

Escoliosis: Diagnóstico, síntomas y tratamiento

22 de febrero, 2017 Tratamiento y Recuperación 0
El 3% de la población padece una anomalía de columna desviada, siendo niñas y mujeres las más afectadas.

La columna vertebral de cada persona presenta una curvatura. Esta es fundamental para ayudar a cargar el peso del cuerpo, mantener el equilibrio, movernos y caminar correctamente. Sin embargo, 3 de cada 100 personas sufren un dolor en la espalda alta, denominada escoliosis. Esta desviación de la columna, logra una curva en forma de ‘S’ y en la dirección equivocada.
 

¿Qué es la Escoliosis?



Es una tridimensional curvatura anormal de la columna que se puede producir por hombros o caderas desniveladas, costillas protuberantes o la prominencia de una paleta del hombro sobre la otra.

El doctor Andrés Chahin, jefe del Centro de Columna de Clínica Las Condes, explica que esta patología se presenta con más frecuencia en las niñas entre los 10 y 11 años: “Ellas son ocho veces más propensas que los niños a presentar escoliosis”.

Los que más deben preocuparse de este tema, señala el doctor Chahin, son los padres de las familias donde esta enfermedad se ha presentado en el pasado: “Si ha habido escoliosis en la familia, puede presentarse, no importa que hayan sido las abuelas, o las tías abuelas, esos padres deben estar atentos”.

Según los estudios, tres son las causas que generan esta patología:
 
  • Escoliosis idiopática o de causa desconocida: aparece en una columna previamente derecha y es la más frecuente. Son aquellas que no se conoce su origen y que son las más frecuentes. El 85% de las escoliosis son idiopáticas y, en su mayoría, se presentan en la adolescencia.
  • Escoliosis neuromuscular: generadas po control muscular deficiente, debilidad muscular o parálisis debido a enfermedades como parálisis cerebral, distrofia muscular, espina bífida, entre otras.
  • Escoliosis congénita: en las cuales hay una anomalía en la formación de las vértebras. Puede formarse sólo media vértebra o haber una fusión, es decir, una unión ósea entre una y otra vértebra, y eso generar escoliosis.

La escoliosis se desarrolla paulatinamente y, por lo general, no produce ningún síntoma o dolor, por lo que es el doctor o los padres quienes se dan cuenta de esta situación. En todo caso, se puede sospechar de una escoliosis cuando uno de los hombros se ve más alto que el otro o la pelvis parece estar inclinada, lo que no es evidente para cualquiera.

Según los grados que presente la curvatura en la columna, los cuales se medirán a través del método conocido como Ángulo de Cobb, el médico decidirá qué tipo de tratamiento se necesita. Una curvatura de 10 a 15 grados, sólo requiere de chequeos médicos; entre 20 y 40 grados, se recomienda el uso de corsé ortopédico y cuando ésta alcanza los 40, 50 o más grados, se realiza una operación para escoliosis, con el fin de corregir el problema.

Hay varios tipos de escoliosis basados en la causa y edad cuando la curvatura se desarrolla. Escoliosis es dos veces más común en niñas que en niños. Se puede ver en cualquier edad, pero es más común después de los 10 años. La escoliosis frecuentemente es hereditaria, sin embargo, no hay correlación en la severidad de la curvatura de una generación a la otra.

Hay otras posibles causas de escoliosis que incluyen tumores de la columna como osteoma óseo. Este es un tumor benigno que puede aparecer en la columna y produce dolor que ocasiona que la persona se incline hacia el lado opuesto del tumor, para aliviar la presión sobre él y, por consiguiente, el dolor. Este esfuerzo puede producir una deformidad de la columna.
 

Síntomas y señales de escoliosis

  escoliosis  
El doctor Juan Pablo Otto, traumatólogo de Clínica Las Condes, explica que el diagnóstico de escoliosis se puede determinar con un examen físico realizado por un especialista y se confirma, mediante una radiografía de columna total.
 

"El tratamiento habitual dependerá de múltiples factores tales como la edad del paciente, presencia de dolor, madurez esquelética y grados de la curva. Analizando estas situaciones se podrá realizar observación de comportamiento de la escoliosis en el tiempo y según eso, determinar sesiones de kinesioterapia o el uso de corsé”

— Dr. Juan Pablo Otto

 

Cirugía de escoliosis



La cirugía se indica sólo en ciertos casos muy específicos. El doctor Otto dice que, en general, “la escoliosis en pacientes que aún no terminan de crecer se operan cuando estas curvas alcanzan magnitudes mayores a los 40 grados. Cuando se trata de personas que ya presentan una madurez esquelética, es decir, que ya han finalizado su fase de crecimiento, se operan cuando tienen curvas mayores a 50 grados o manifiesta dolor muy invalidante, y que pese a haber sido tratado con otras técnicas más conservadoras, no tienen resultados satisfactorios”.
 
La cirugía de escoliosis, busca enderezar la columna y disminuir la curvatura que tiene ese paciente. Para ello se instalan múltiples tornillos en la columna, que se unen entre ellos a través de barras.

El desarrollo de nuevas técnicas permite disminuir el riesgo de daño neurológico, ya que durante la cirugía los especialistas están monitoreando en cada momento.
 
Este procedimiento se indica después de analizar varios factores como la edad del paciente, el grado de curvatura o deformidad de la columna, si hay o no dolor y la madurez esquelética del individuo.
 
Habitualmente el período de hospitalización es de 5 a 6 días, pero al tercer día post cirugía, se inicia la recuperación. Esto implica que el paciente se debe levantar de la cama y caminar con ayuda inicialmente.
 
Una vez en casa, el período de reposo es relativo. En pacientes menores de 25 años, habitualmente es de tres semanas. Si se trata de un paciente de mayor edad, los períodos tanto de estancia hospitalaria, como de recuperación, pueden ser más prolongados.
 
La realización de actividad deportiva puede demorar entre 4 meses y un año, depende de cada caso.
 
La cirugía como tratamiento de la escoliosis, tiene riesgos y beneficios. Los riesgos son bastante controlados y habituales para cualquier tipo de intervención: infección de la herida operatoria, algunos problemas de cicatrización, o que las vértebras en el largo plazo no se peguen unas con otras, lo que puede provocar que la curva vuelva a aumentar, pero esto es muy excepcional.
 
Con la tecnología actual, el riesgo de daño neurológico es extremadamente raro. “Para evitarlos en todo momento del desarrollo de la cirugía se realiza un monitoreo neurofisiológico que nos dice en cada paso que damos si existe alguna anormalidad en la conducción de las raíces nerviosas que están saliendo desde la columna”, dice el traumatólogo.
 
Si un paciente con indicación no se opera, lo más frecuente es que la escoliosis continúe, aumentando en magnitud de la curva y dolor. El doctor Otto recalca que mientras más progresa la curva, más compleja se vuelve la cirugía y aumentan también la posibilidad de complicaciones durante y después del procedimiento. 

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