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Mujer madura dentro de su departamento mira al horizonte

Neuralgia del trigémino: cuando el dolor facial es invalidante

04 de junio, 2019 Tratamiento y Recuperación
Quienes la padecen experimentan una especie de “descargas eléctricas” con actividades diarias tan simples como masticar, lavarse los dientes o aplicarse maquillaje.

El año 2004, Verónica Calderón comenzó a sentir unas breves e intensas puntadas en su mejilla, nariz y dientes del lado derecho de su rostro. Apenas duraban unos segundos, pero poco a poco comenzaron a alterar su vida normal, ya que cosas tan simples como comer, lavarse los dientes o saludar con un beso en la cara, activaban su dolor.
 
A medida que pasaron los años, esta molestia que antes apenas duraba unos segundos, se fue extendiendo a minutos e incluso horas. “Son los dolores más fuertes, descritos también por la medicina, incluso es llamada enfermedad del suicidio, ya que al ser descargas eléctricas, sientes como si te estuvieran torturando con corriente. Además, como no es un dolor constante, cuando pasa la crisis uno vuelve a sonreír normalmente, entonces es muy incomprendida por el entorno, porque muchos creen que estás exagerando o es algo netamente psicosomático”, explica Verónica.
 
Tras consultar con un odontólogo sin encontrar ningún problema, el profesional la derivó con un otorrinolaringólogo, quien también la examinó y recomendó visitar a un neurólogo. Fue ahí donde el año 2005 le entregaron su diagnóstico: Neuralgia del trigémino.
 

¿Qué es la Neuralgia del trigémino?

 
El doctor Jorge Mura, neurocirujano de Clínica Las Condes, explica que la Neuralgia del trigémino es una patología de dolor crónico que afecta al nervio trigémino, que es el que lleva las sensaciones de tacto y dolor del rostro hasta el cerebro. Quienes la padecen experimentan fuertes dolores que pueden aparecer de forma espontánea o desencadenarse por estímulos externos, aunque actividades diarias tan simples como masticar, también pueden activar el dolor.
 
“La neuralgia del trigémino es el tipo de dolor facial más frecuente y tiene una prevalencia de 4-13 casos por cada 100.000 habitantes, según diferentes estudios epidemiológicos. Afecta en general a pacientes mayores de 50 años, y con una frecuencia moderadamente superior, a las mujeres. La causa probable de esta patología es una compresión del nervio por parte de un vaso adyacente, pero también puede ser provocado por tumores o enfermedades como la esclerosis múltiple. Es difícil encontrar una causa exacta”, señala el especialista.
 

“Nunca he llorado y gritado más en mi vida”

 
Verónica conoció su diagnóstico el año 2005 y desde esa fecha hizo todo lo posible por intentar calmar sus síntomas. El primer tratamiento consistió en medicamentos, que si bien la tuvieron seis meses sin dolor, también la hicieron sufrir los más intensos periodos de crisis.
 

“Cada vez eran más seguidos y de mayor duración, al principio dormía bien, pero al final hasta el roce de la almohada me activaba el dolor. Nunca he llorado y gritado más en mi vida, realmente era una tortura”, recuerda.


Tras varias intervenciones en distintos centros de salud para calmar de alguna forma sus fuertes dolores, en febrero de 2018 Verónica llegó hasta la Urgencia del Centro Médico Chicureo de Clínica Las Condes, donde al verla con tanto dolor, le sugirieron la operación. “Les dije que había peregrinando por varios neurocirujanos, algunos se negaron tajantemente por lo riesgosa de la operación y otros me dijeron que sí, pero no tenían mucha experiencia. Un neurocirujano mexicano que conocí por un grupo de Facebook había realizado esta operación centenares de veces, en la actualidad creo que 600. Él mencionó al doctor Jorge Mura, que era muy bueno, en especial con aneurismas. Por eso cuando me dieron la oportunidad de operarme, te juro que pensé que era un sueño, después de tanto sufrir no creía que me fuera a pasar algo bueno”, rememora Verónica.
 

Cirugía final: Microdescompresión vascular

 
El doctor Jorge Mura, neurocirujano de Clínica Las Condes, explica que la cirugía a la que se sometió Verónica se denomina Microdescompresión vascular, y es un procedimiento de aproximadamente cuatro horas de duración que busca separar el nervio trigémino del vaso sanguíneo que lo está comprimiendo, mediante un material sintético, habitualmente teflón. “Se considera una técnica que confiere alivio sintomático a un porcentaje alto de pacientes (alrededor del 70%) de forma duradera”, añade el especialista.
 
Hoy, a mas de un año de la operación, Verónica se siente muy contenta, ya que su dolor ha desaparecido por completo. “La operación fue totalmente exitosa, a la fecha llevo más de un año con cero dolor y cero medicamentos. Lo único que siento es un adormecimiento, que uno se acostumbra y no afecta en nada. Ahora puedo hablar y llevar mi vida cotidiana con normalidad”, finalizó.
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