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Toma frontal a 50 metros de CLC Estoril

“Todo estuvo perfectamente coordinado”

11 de junio, 2019 Tratamiento y Recuperación
La derivación oportuna desde el Centro de la Visión de Clínica Las Condes fue fundamental para que María Eugenia Canqui fuera operada a tiempo de un aneurisma cerebral que le estaba comprimiendo el nervio óptico.

En octubre del año pasado María Eugenia Canqui se empezó a preocupar al darse cuenta de que estaba perdiendo la vista de un ojo. En un comienzo lo atribuyó a un problema asociado al estrés de su trabajo (un centro de pagos y servicios de Arica, ciudad donde vive), por lo que decidió tomar hora con un especialista, sin tener suerte.

“No habían horas hasta varios días después, así que decidí ir a un tecnólogo, mientras una sobrina mía, que vive en Santiago, me conseguía una hora con el doctor Francisco Pooley, del Centro de la Visión de Clínica Las Condes”, recuerda María Eugenia.

Al examinarla, el tecnólogo en Arica le dijo que no se trataba de alguno de los problemas más comunes a la vista, y le recomendó visitar a un especialista para tener un diagnóstico preciso. Justo en ese momento le confirmaron hora con el doctor Pooley, por lo que decidió viajar a Santiago de inmediato.
Al llegar, el especialista la evaluó y examinó exhaustivamente. Los exámenes que traía fueron complementados con otras pruebas más específicas y, con el resultado en la mano, le explicó que su problema visual tenía origen intracraneal y que un aneurisma cerebral estaba comprimiendo el nervio óptico derecho.

“Cuando me dio el diagnóstico, el doctor fue siempre muy empático conmigo, muy atento, explicaba todo como con manzanitas. Porque uno no sabe lo que le está pasando, solo sabe que está enferma, pero no de qué ni cómo se viene todo para adelante”. Por eso después de escucharlo yo le dije: “Mire doctor, yo no soy de Santiago, no conozco a nadie, pero mándeme al mejor especialista, para que me evalúe y me diga qué tengo que hacer”.

Era necesario que María Eugenia fuera atendida de inmediato por un neurocirujano, por lo que el doctor Pooley la derivó con el , doctor Jorge Mura, neurocirujano de Clínica Las Condes.

 

Asesino silencioso

 
El doctor Mura le pidió otros exámenes más específicos aún y confirmó el diagnóstico: tenía un aneurisma justo detrás del nervio óptico. “Al igual que la consulta anterior, el doctor fue muy empático y me explicó paso a paso lo que me iban a hacer. Siempre estuvo atento a resolver los problemas, porque para mí ya era suficiente con estar ahí por una enfermedad”, comenta María Eugenia.

El 30 de octubre María Eugenia entró a pabellón y la cirugía resultó exitosa. Fue una operación larga y compleja, porque finalmente encontraron que tenía dos aneurismas cerebrales. Se reparó uno de ellos, el que comprimía el nervio óptico, y el segundo quedó en observación. Dependiendo del resultado de los exámenes de control, se determinará el mejor tratamiento a seguir.

“Estuve hasta enero en Santiago y cuando volví a Arica tenía todavía el párpado un poco caído y seguía con estrabismo en el ojo derecho, pero el doctor me explicó que eso estaba dentro de lo esperado y que se iría en el transcurso de los días, lo que efectivamente fue así. Al poco tiempo pude volver a mi trabajo, ahora manejo mi auto y hago mi vida normal. Solo debo evitar hacer fuerza y tengo que preocuparme de manejar bien el estrés”.
 

La cirugía

 
María Eugenia consultó por compromiso visual en el Centro de la Visión, quienes la derivaron en forma oportuna a Neurología.

Fue estudiada con exámenes de imágenes no invasivos, los que revelaron que tenía dos aneurismas, uno de los cuales constaba de dos porciones de gran tamaño que comprimían en el nervio óptico. Por ello se le recomendó microcirugía mínimamente invasiva y se le realizó una minicraneotomía, ya que era necesario descomprimir la vía óptica.

Entró a pabellón y dichas proporciones fueron excluidas de la circulación, logrando la liberación del nervio óptico. La cirugía se realizó en forma exitosa, preservando la circulación cerebral a través de la arteria carótida. Afortunadamente María Eugenia tuvo una muy buena evolución y ahora está en etapa de control.

“El segundo aneurisma intracavernoso se reevaluará en el futuro para determinar la pertinencia del tratamiento”, explica el doctor Jorge Mura, neurocirujano de Clínica Las Condes, quien estuvo a cargo de la cirugía de María Eugenia.
 
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