Mi Clínica
 

Si desea crear su cuenta de acceso debe dirigirse a cualquier módulo de informaciones para solicitar su clave.

 
 
logo clc
  logo clc
Centro de Apoyo Pacientes Síndrome de Down

RESERVA DE HORA

 

Escoja el día, hora y especialista que prefiera, buscando por nombre del médico o la especialidad que necesite consultar.

Teléfonos de contacto

Mesa Central:
2 2210 4000
Reserva de Hora:
2 2610 8000
Rescate CLC:
2 2610 7777

Desde el prenatal

Desde el prenatal

Existen dos tipos de pruebas prenatales para detectar el Síndrome de Down en el feto: Unas calculan el riesgo de que se presente la condición, mientras que las segundas confirman o descartan el diagnóstico con certeza.

 

Pruebas de Evaluación de Riesgo

 

Incluyen, entre otras, la medición de la translucencia nucal. Esta prueba se realiza entre las semanas 11 y 14 de embarazo, utilizando el ultrasonido para medir el espacio que existe entre los pliegues de los tejidos, detrás del cuello del bebé en desarrollo (los niños con Síndrome de Down o con otras alteraciones cromosómicas tienden a acumular líquido en esta área, haciendo que este espacio sea más grande).

Existen también otros marcadores ecográficos que permiten al especialista sospechar que el feto pueda estar afectado por un Síndrome de Down. Es muy importante que estos marcadores ecográficos sean evaluados por un médico especialmente capacitado.

Posteriormente, si hay algún elemento de riesgo, este estudio se debería complementar con el estudio de marcadores bioquímicos específicos en sangre materna.

 

Pruebas de Diagnóstico

 

Incluyen, entre otras, la biopsia de vellosidades coriales que permite obtener una pequeña muestra de la placenta –la ventaja de esta prueba es que puede realizarse entre la semana 8 y 12 de gestación- y la amniocentesis que, realizada entre la semana 15 y 20 del embarazo, permite obtener una muestra del líquido amniótico a través de una aguja insertada en el abdomen; en cualquiera de estas dos muestras se puede determinar si existe o no una alteración cromosómica.

Ambos procedimientos tienen un riesgo menor (1-2%) de complicaciones.