Ante un accidente es muy importante actuar con rapidez.
También es fundamental saber qué se debe hacer cuando existe
una determinada lesión.
Fecha de publicación: enero 1995
Siempre es necesario tener conocimientos de primeros
auxilios, especialmente cuando se tienen hijos pequeños. De este
modo, es posible entregar con rapidez las atenciones que hagan falta,
mientras se dirige a un Servicio de Urgencia.
Heridas
Una herida es una lesión que
afecta la continuidad de la piel. El tratamiento y el pronóstico
de una herida van a depender del tipo de ésta:
Abrasivas
o de roce
Son aquéllas en que se lesiona la capa externa de la piel,
a causa de un roce violento y áspero. El riesgo de infección
es alto y son dolorosas. La superficie de la piel presenta bordes
irregulares y sangramiento mínimo, en gotitas. Se conoce como
"peladura".
Penetrantes
o punzantes
Son causadas por la penetración o "entierro" de un
objeto puntudo, como clavos, cuchillos, astillas o balas. Se pueden
dañar tejidos internos y presentan alto riesgo de infección.
La herida es profunda y su sangramiento es escaso.
Cortantes
Son producidas por un objeto cortante con bordes netos, lisos o filudos,
como vidrios, metales, hojas de afeitar, cuchillos o latas. Puede
dañar estructuras cercanas a la lesión, como nervios,
músculos y/o tendones.
Avulsiones
o de arrancamiento
Son producidas por el desgarro de algún tejido. Por ejemplo
la piel, el cuero cabelludo, una oreja. La hemorragia es intensa y
la piel puede presentar bordes netos (lisos).
Tratamiento
El objetivo principal es controlar el
sangramiento y prevenir las infecciones.
Controle
el sangramiento. Si es una herida mayor, aplique presión sobre
la lesión con un apósito estéril o un paño
limpio.
Lave
la herida con abudante agua potable y déjela escurrir desde
la zona más limpia a la más sucia. La limpieza elimina
la materia orgánica que puede causar infecciones. * Luego aplique
un jabón desinfectante o común.
Retire
cuerpos extraños, como tierra, piedras, astillas.
Aplique
un antiséptico. Este desinfecta y mata los microbios. Se debe
aplicar en los bordes sanos de la piel, no en la herida misma. Para
las heridas punzantes es buena el agua oxigenada, porque oxigena la
herida y previene la multiplicación de microbios muy agresivos.
Cubra
la herida con un apósito o gasa estéril y fíjelo
con tela adhesiva.
Siempre
es bueno concurrir a un Servicio de Urgencia, sobre todo cuando el
sangramiento no cesa.
Cuando
la herida es profunda, amplia, de bordes irregulares y muy contaminada,
debe asistir a un Servicio de Urgencia, para prevenir la infección.
Más aún si se trata de una herida punzante. El objetivo
es determinar la necesidad de antibióticos y/o prevención
del tétano.
Cualquier
herida padecida por niños o adultos que tengan diabetes, hemofilia
o que consuman aspirina u otro tipo de tratamiento anticoagulante,
debe ser evaluada por un especialista.
Hemorragias
Las hemorragias son pérdidas
anormales de sangre por parte del organismo. Si no son tratadas a tiempo,
pueden conducir a un estado de shock. Es decir, se produce una baja
de presión debido a la pérdida de sangre. Su tratamiento
dependerá del tipo de hemorragia.
Las hemorragias se clasifican en internas o externas.
Las primeras son aquellas en las que no se percibe a simple vista
una lesión. Es el caso de fracturas, contusiones hepáticas
o del pulmón. Además, se dividen de acuerdo a si dañan
capilares, venas o arterias.
Capilares:
Las venas capilares son las más numerosas y pequeñas
que existen en el cuerpo. Este tipo de hemorragia es producida por
heridas pequeñas y superficiales. El sangramiento cesa gracias
a los mecanismos normales de coagulación.
Venosas:
Se producen por cortes profundos. Si se ven afectadas grandes venas,
hay gran pérdida sanguínea, por lo que existe riesgo
para la vida. La sangre es de color rojo oscuro y sale en forma continua.
El sangramiento cesa, en general, poniendo presión sobre la
herida.
Arteriales:
Son cortes tan profundos que dañan una arteria. Son menos comunes,
pero más graves, ya que si afectan a una arteria importante
pueden conducir a la muerte. La sangre es de color rojo púrpura,
sale en forma intermitente, rítmica, y coincide con el pulso
del herido.
Tratamiento
Evite
que la persona se desmaye. Acuéstela y elévele las piernas.
Controle
el sangramiento. Si la lesión se produjo en una extremidad,
colóquela en alto. Aplique presión sobre la lesión
con un apósito estéril o con un paño limpio,
por más o menos diez minutos.
Si
el sangramiento continúa y se pasa el apósito, coloque
otro encima del primero. Por ningún motivo debe retirarlo.
Si
continúa aún, deberá comprimir la arteria que
irriga esa zona contra el hueso subyacente.
Cubra
la herida con una apósito estéril y fíjelo con
tela adhesiva o con otro tipo de vendaje.
Acuda
a un Servicio de Urgencia o solicite ambulancia si el paciente ha
sufrido un sangramiento anormal y excesivo. Debe ser evaluado y, si
ha perdido mucha sangre, es necesario reponérsela.
Quemaduras
Son lesiones que afectan a la piel y
constituyen una pérdida de la superficie cutánea. Las
funciones de protección, termorregulación, retención
de líquidos y sensitivas resultan alteradas. Las heridas pueden
ser simples o llegar a comprometer la vida de la persona lesionada.
Existen diferentes tipos de quemaduras, que se clasifican
de acuerdo con el tipo de agente con el cual se tuvo contacto:
Tipo
A: Son las quemaduras más superficiales. Afectan la
piel y el tejido subcutáneo. Son dolorosas, la piel se enrojece
y pueden producirse ampollas.
Tipo
B: Son las quemaduras más profundas. Afectan la piel,
el tejido subcutáneo y graso, los nervios e incluso el tejido
óseo. Puede existir dolor, la piel se endurece, luce acartonada
y blanquecina o parduzca.
Además, las quemaduras se clasifican según
el medio que las provoca:
Térmicas:
Son producidas por el contacto directo de la piel o las mucosas con
la fuente de energía, frío o calor, seco o húmedo;
como fuego directo, líquidos calientes, vapor de gases calientes,
sol u objetos calientes. Son dolorosas y la piel se enrojece. Si es
más profunda pueden existir ampollas, hasta presentar un aspecto
duro, acartonado y blanquecino.
Químicas:
Son producidas por contacto directo de la piel o las mucosas con sustancias
químicas corrosivas (ácidos fuertes). Son dolorosas
y presentan una piel enrojecida. Si es más profunda pueden
existir ampollas, hasta presentar un aspecto duro, acartonado y blanquecino.
Eléctricas:
Son producidas por contacto directo de la víctima con una fuente
de energía eléctrica. La lesión puede aparecer
pequeña, pero a veces existe daño muy profundo. Muchas
veces el paciente es arrojado lejos por la misma energía.
El herido puede sufrir una alteración del pulso
e incluso presentar un paro cardiorespiratorio. Además, puede
tener otras lesiones asociadas, como fracturas, contusión cerebral
(TEC), entre otras.
Tratamiento
En la playa o en la nieve

Los
protectores solares para la playa o nieve son fundamentales.

Use
anteojos para evitar quemaduras en los ojos.