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Ataques de vesícula

Dolores que no desaparecen y hasta náuseas son algunos de los síntomas que determinan un ataque de vesícula. Sepa porqué se produce y cuál es su tratamiento.


En Chile hay 44 mil operaciones de vesícula al año. Se estima que entre 800 mil y un millón de chilenos mayores de 50 años tienen cálculos en la vesícula y que, afortunadamente, no todas son sintomáticas. En Latinoamérica, esta patología se da 3 a 4 veces más en las mujeres que en los hombres. Pero sabías ¿qué es realmente la vesícula?

“La vesícula es un reservorio de la bilis que produce el hígado. Su función es concentrarla en los períodos de ayuno para luego entregarla al intestino durante los ciclos de alimentación. Es importante aclarar que la vesícula no es un órgano vital y que su ausencia o su incapacidad por cálculos, no genera trastornos digestivos perceptibles por el paciente”, explica el cirujano de adultos de Clínica Las Condes, doctor Patricio Burdiles.

La bilis es una secreción del hígado. Ésta contiene sales biliares y fosfolípidos que ayudan a la digestión, principalmente de los alimentos grasos. Además, sirve para excretar sustancias endógenas y libera la hemoglobina que es la encargada de transportar el oxígeno. La bilis también sirve para excretar el colesterol y regular sus niveles en la sangre.

“Las sales biliares son las que permiten que el colesterol esté disuelto. Cuando hay déficil de sales biliares hay más colesterol en la sangre y, cuando hay más colesterol, éste se comienza a cristalizar y, finalmente, se convierte en cálculos, que pueden ser como piedras duras (parecidas al adobe), como piedras redondas o como piedras poligonales. En todo caso, estos cristales se unen unos con otros en un proceso que toma décadas”.

El cirujano de CLC agrega que no importa cuántos sean los cálculos; se puede formar uno o cientos de ellos. Y es una patología que se debe a causas genéticas y no a factores externos. “No tiene relación con el tipo de alimentación ni con el agua ni con el ambiente, como mucha gente cree. Tampoco es hereditario”.

Síntomas y complicaciones

El problema se presenta cuando uno o varios de estos cálculos obstruyen la salida de bilis hacia el intestino, produciendo lo que llamamos un ataque a la vesícula. Los síntomas se caracterizan por crisis dolorosas en la parte alta del abdomen (hacia el lado derecho) o en la boca del estómago.

El dolor va y viene por varias horas, sin desaparecer y suele acompañarse de náuseas. Además, la acumulación de cálculos en la vesícula puede acarrear otros tipos de complicaciones, bastante más graves: la ictericia, la pacreatitis aguda y el cáncer de vesícula.

“La ictericia se produce porque algún cálculo obstruye el conducto biliar principal que es por donde se excreta la bilis al duodeno. Ésta es una complicación muy grave y es síntoma de alarma. Cuando hay ictericia el blanco de los ojos se pone amarillo, la orina muy oscura (como té cargado) y las deposiciones de calor masilla.

En estos casos se debe acudir de inmediato al servicio de urgencia ya que se puede convertir en una infección muy grave en el hígado y ser fatal. Otra complicación es la pancreatitis aguda y la más grave es el cáncer de vesícula biliar. Este caso sólo se produce si hay un cálculo en la vesícula y, generalmente, afecta a quienes han tenido pocos o ningún síntoma. Se da después de los 55 años, es más frecuente en las mujeres y su posibilidad de curación no es buena”.

Diagnóstico y tratamiento

Según el doctor Burdiles, hay personas que se pueden morir con cálculos en la vesícula sin nunca haberlo sabido ni sentido y, afortunadamente, esos casos parecen ser la mayoría.

La ecotomografía abdominal es el mejor modo de diagnosticarlos y generalmente se hace cuando el paciente ha sufrido un ataque. “Si hay un cálculo o cientos de ellos, la indicación es exactamente la misma: extirpar la vesícula. Y lo mejor es hacerlo pronto, antes de que llegue otro ataque inesperado”.

Se debe tener claro que no existe un modo eficaz de prevenir esta predisposición a formar cálculos y que tampoco hay una forma de disolverlos –en forma permanente- a través de un fármaco. Por otra parte, se ha demostrado que sacar sólo los cálculos de la vesícula, no sirve. “Eso es un procedimiento inútil ya que vuelven a aparecer. Luego de 3 a 5 años, todos los pacientes los tienen nuevamente. Por esto, hasta ahora, el único tratamiento definitivo para acabar con el problema es la extirpación de la vesícula enferma y sus cálculos. Esta operación se comenzó a realizar a fines del siglo XIX por lo que ya se cuenta con más de 100 años de experiencia”, concluye.

En la actualidad, la cirugía laparoscópica se ha convertido en el mejor método para resolver este problema: requiere de sólo una noche de hospitalización, con alta médica al día siguiente y se tiene una rápida recuperación de la vida normal sin secuelas ni impedimentos.