Seguridad desde antes del embarazo

La Unidad de Medicina Materno Fetal es la atención integral para todas las mujeres que quieren ser madres.


Unidad Materno Fetal de CLC

Evaluar y preparar a las futuras madres antes de quedar embarazadas, acompañarlas durante todas las semanas de gestación para vigilar su salud y la de sus bebés, hasta que éstos nazcan, es el trabajo de la Unidad de Medicina Materno Fetal de Clínica Las Condes, un modelo de atención que permite anticipar posibles complicaciones.

En ella, 21 médicos ginecoobstetras, 10 de ellos certificados en medicina materno fetal (subespecialidad de la obstetricia dedicada a la atención de los embarazos de alto riesgo) y matronas, forman un equipo enfocados en la predicción del riesgo del embarazo tanto para la madre como para el feto, su diagnóstico y manejo.

El jefe de esta unidad, doctor Carlos Barrera, explica que el enfoque mundial de la medicina materno fetal hoy está dirigido a la pesquisa, no sólo de los tradicionales factores de riesgo epidemiológicos, como la hipertensión arterial crónica, obesidad o los antecedentes de fallas reproductivas en embarazos previos, sino también a la búsqueda y medición de otras variables que se han incorporado más recientemente y que permiten definir poblaciones de mujeres con mayor o menor riesgo de aparición de condiciones que pudieran afectar el desarrollo del embarazo.

En este contexto, la consulta preconcepcional cobra gran relevancia, porque de reconocer algún factor de riesgo, es posible tomar alguna acción preventiva. “Incluso, en aquellas mujeres completamente asintomáticas, mujeres en sus primeros embarazos, sin antecedentes de alteraciones, hoy es posible pesquisar esas condiciones”, señala el doctor Barrera.

Parto prematuro

Pese a todos los adelantos, el parto prematuro sigue siendo el principal problema de la obstetricia. Quince millones de niños nacen en el mundo cada año con menos de 37 semanas de gestación, y entre el 5% y 8% de los embarazos terminan en parto prematuro, además, entre 1% y 2% de los nacidos vivos son prematuros extremos de 32 semanas y menos. “Los bebés de este último grupo concentran una alta morbilidad, es decir, riesgo de enfermarse y de secuelas que pueden generar perturbaciones en su desarrollo psicomotor y es también el grupo en el que se invierte la mayor cantidad de recursos en el mundo”, indica este especialista.

En esta unidad, todas las mujeres gestantes entre las 11 y las 14 semanas y también a las 22 semanas de embarazo, aproximadamente, son evaluadas con distintos exámenes ultrasonográficos y marcadores en sangre materna, para identificar aquellos factores que podrían desencadenar un parto prematuro.

También es posible, a través de imágenes -en ambas etapas- medir el flujo sanguíneo a través de las arterias uterinas, con lo que también se detecta el riesgo de desarrollar preeclampsia, una hipertensión que ocurre durante el embarazo y es de origen placentario. Además, aunque menos específico, también se puede detectar el riesgo de restricción de crecimiento fetal.

A las 22 semanas, en esa misma ecografía y vía transvaginal, es posible medir la longitud del cuello del útero. “Aquellas mujeres que presentan acortamientos del cuello uterino tienen más riesgo de parto prematuro que el resto de la población, y existen estrategias médicas que nos permiten aminorar esa condición de mayor riesgo, como es hoy el uso de progesterona (medicamento de uso oral o vaginal) o el cerclaje (cirugía sobre el cuello uterino), antes de la aparición de síntomas de parto prematuro y, por tanto, con un impacto directo en la prevención”, señala.

A estas herramientas ecográficas se suman otros exámenes de sangre que también pueden ser predictivos de un mayor riesgo para ese embarazo (proteínas específicas circulantes en la sangre materna, como ocurre en casos de Síndrome de Down, preeclampsia o restricción de crecimiento fetal).

La Unidad de Medicina Materno Fetal cuenta con un sector de hospitalización dedicada a los embarazos complicados, que es el CEVIM. “Cuando ya aparece instalada alguna de estas condiciones, sea esta una alteración del feto en desarrollo o bien de la madre, que requieran un manejo de mayor complejidad, tanto respecto de la precisión diagnóstica como del control y tratamiento, las futuras madres se hospitalizan en este centro”, indica el doctor Barrera.

Anticipación

En general, dice el doctor Barrera, todas las mujeres que deseen quedar embarazadas deben consultar al especialista al menos tres meses antes de concretar ese anhelo. Si la mujer tiene obesidad o sobrepeso, la consulta debe ser antes de este tiempo, para reducir los kilos de más y con ello también el riesgo de un embarazo complicado (hipertensión, diabetes, molestias lumbares y de extremidades).

Si se trata de mujeres de 35 o más años, también se recomienda una consejería previa, porque si bien la mayoría de esos embarazos tendrán una evolución normal, en ellas también se concentra un de mayor riesgo.

De igual forma, ante cualquier condición materna preexistente, la situación ideal será consultar precozmente a su médico obstetra para planificar el período periconcepcional y minimizar los riesgos en el curso del embarazo.