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Traumatología Rodilla

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Meniscos

Meniscos

Los meniscos son dos estructuras de fibrocartílago con aspecto de medialuna, ubicadas dentro de la rodilla (entre el fémur y la tibia). El menisco medial en la zona interna de la rodilla y el menisco lateral en la zona externa.

Los meniscos tienen una función muy importante, ya que permiten realizar una absorción del impacto, actuando como “amortiguadores”. Además, ayudan a transferir las cargas, y aumentan el contacto que existe entre el fémur y la tibia, generando un incremento en la estabilidad de la articulación. Por lo tanto, son esenciales en preservar una funcionalidad adecuada y evitar el desgaste de cartílago

Síntomas y diagnóstico de una rotura meniscal

Los síntomas principales que acompañan una rotura meniscal son:
 

  • Dolor.

  • Inflamación.

  • Puede haber dificultad para movilizar la rodilla e incluso, en ocasiones, se puede bloquear el movimiento normal.


El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica, es decir los síntomas que el paciente presenta, más el examen que realiza el médico. Finalmente, se confirma con exámenes de imágenes, que incluyen la radiografía y resonancia magnética, determinando así la ubicación, el tipo de lesión y si existen otras lesiones asociadas.

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de lesión, la edad del paciente, ubicación y tamaño de la lesión. No todas las lesiones son quirúrgicas. Por ejemplo, en lesiones degenerativas en el contexto de una artrosis, o lesiones pequeñas en zona de cicatrización, se eligen analgésicos, terapia kinésica y fisioterapia.

En lesiones agudas, inestables, o crónicas en las que ha fallado el tratamiento médico se indica cirugía. El tipo de técnica a utilizar dependerá del tipo de lesión.

Cirugía de meniscos: menisectomía


La menisectomía es la cirugía que remueve y estabiliza la lesión del menisco. Es mínimamente invasiva, ya que se realiza mediante pequeñas incisiones en la piel, permitiendo una recuperación más rápida y eficiente. Se utiliza en lesiones con baja posibilidad de cicatrización, que son inestables y/o dando síntomas persistentes.
Se realiza mediante técnica artroscópica es decir por pequeñas incisiones en la piel de menos de 1 cm, se introduce una cámara e instrumentos dentro de la articulación.

Recuperación

En general la recuperación es muy bien tolerada, por lo que el tiempo de hospitalización tras la cirugía no debiera exceder las 24 horas, incluso en pacientes seleccionados, el tratamiento puede ser realizado en forma ambulatoria, dándose el alta el mismo día. Los pacientes son capaces de caminar por sus propios medios dentro de esta fase temprana.

El primer mes, se presenta cierto grado de inflamación que va cediendo en forma paulatina, dependiendo del tipo de lesión. En esta fase inicial se realizan controles, dando apoyo con analgésicos y eventualmente terapia, por lo que, si existen molestias, estas son tolerables.
 

Cirugía de meniscos: meniscorresis


Se realiza una meniscorresis, reparación meniscal o sutura de los meniscos en:

  •  
  • Lesiones inestables

  • Lesiones que se encuentren en zonas con potencial de cicatrización.

  • Lesiones con meniscos en buen estado, sin lesiones degenerativas, que por lo general ocurren en lesiones traumáticas agudas.


Esto se hace realiza también por técnica artroscópica, por lo que se considera también una técnica poco invasiva en la que se repara el menisco con suturas específicas, para permitir una adecuada cicatrización de la lesión.

La recuperación es similar a la de una menisectomía, salvo que el rango articular debe ser protegido por las primeras 6 semanas hasta que la cicatrización ocurra.
 

Implantes meniscales:


Esta técnica se reserva para lesiones que comprometen una superficie extensa del menisco, en el que no se puede reparar. Aquí, se utilizan implantes que reemplazan el tejido perdido, el cual es suturado a los remanentes del menisco, el que está reservado a lesiones extensas.

Como las técnicas previas el tratamiento se realiza por artroscopía. La recuperación es más larga y la protección de la rodilla debe ser mayor.
 

Trasplante meniscal:


Este tipo de cirugía está reservada para pacientes jóvenes que han perdido la totalidad de su menisco y que se encuentran sintomáticos.

Aquí, se realiza la implantación de un menisco completo de donante cadáver, el que es suturado en la zona donde existía previamente el menisco nativo.

Es una cirugía considerada de salvataje articular, cuando el daño meniscal ha sido completo y, para realizarla, se requiere evaluación detallada del tamaño de la rodilla del paciente para determinar el injerto específico para ese paciente en los bancos de tejidos.

Los beneficios del trasplante de menisco son la disminución del dolor de rodilla, mejora la función de la articulación y retrasa el daño articular.

La literatura médica evidencia que esta operación tiene buenos resultados, señalando que la sobrevida del menisco injertado es de 90% a los 5 años y de un 63% a los 10.

Recuperación

Esta es una cirugía mayor que si bien se utiliza técnica artroscópica, requiere que el paciente integre el injerto y cicatrice en su nueva posición. Por lo general, el paciente deberá usar bastones en las primeras 4-6 semanas, y realizar rehabilitación específica.