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Enfermedad vascular periférica

Enfermedad vascular periférica

La enfermedad vascular periférica (EVP) consiste en un daño u obstrucción en los vasos sanguíneos del cuerpo. Al igual que en el corazón, la principal causa de enfermedad de la arterias periféricas es la aterosclerosis.

Las regiones del cuerpo que más frecuentemente se alteran son las arterias de las piernas, sin embargo también puede existir compromiso de arterias que irrigan otros órganos del cuerpo, como las que llevan sangre al cerebro (carótidas), la arteria más grande del organismo que es la arteria aorta, entre otras.

¿Qué tan frecuente es esta enfermedad?

La prevalencia de esta enfermedad en pacientes mayores de 40 años es de un 5%, y entre los mayores de 70 años, aumenta a un 15%. Pacientes con enfermedad coronaria tienen un 30% a 50% de posibilidad de presentar enfermedad en este territorio vascular, probablemente sin síntomas.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Un factor de riesgo es todo aquello que puede aumentar la probabilidad que tiene una persona de desarrollar una enfermedad. Más del 95% de las personas con EVP tienen uno o más factores de riesgo cardiovascular. Hay algunos que pueden modificarse o tratarse, mientras que otros no.

Los que no se pueden modificar son:

  • Edad.
  • Sexo.

Los que pueden modificarse son:

  • Enfermedad coronaria.
  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Obesidad.
  • Inactividad física.
  • Cigarrillo.

¿Cuáles son los síntomas?

Aproximadamente, la mitad de las personas con enfermedad arterial de las piernas no tienen síntomas. Cuando comienzan, la molestia más común es la claudicación intermitente, que consiste en un malestar en la pierna, específicamente en la pantorrilla, que se siente al caminar una misma distancia todas la veces, y se alivia al con el reposo. Este síntoma puede manifestarse en una o ambas piernas, según la ubicación de la arteria que esté enferma.

Cuando el compromiso es mayor, los pacientes pueden presentar dolor de reposo, es decir un dolor que permanece en el tiempo, generalmente en el pie, que se acentúa durante la noche y que va acompañado de un pie frío y pálido. A esta altura, también puede acompañarse de heridas en los pies o incluso la muerte de tejido, denominado gangrena.

¿Cual es el tratamiento actual?

Todo paciente con EVP debiera someterse a un estricto tratamiento médico, consistente en el control de sus factores de riesgo, insistiendo principalmente en la suspensión del tabaco y buen control de su diabetes, hipertensión y dislipidemia.

Los pacientes con claudicación deben ejercitar diariamente, lo que significa caminar hasta sentir dolor, idealmente unas 3 ó 4 veces al día.

Existen algunos medicamentos que mejoran la circulación hacia las extremidades, como el cilostazol, pero debe ser indicado por el cirujano vascular, ya que no está exento de complicaciones con su mal uso.

Cuando la claudicación se hace invalidante, pese al tratamiento médico, o ya el paciente se encuentra con heridas o gangrena, la única solución es mejorar la circulación que llega al pie, lo que se hace a través de una angioplastía con o sin uso de stent (tratamiento endovascular), o mediante la realización de un bypass en la extremidad.