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superaron el cancer

“Decidimos no sumergirnos en el dolor”

05 de julio, 2019 Tratamiento y Recuperación
Que los papás vivieran la enfermedad de su hija de manera positiva y con el ánimo en alto fue parte importante de la recuperación de la pequeña Pascuala, quien fue diagnosticada con un tumor maligno poco común.

En marzo de 2017 Pascuala Valencia, con apenas 3 años de edad, fue diagnosticada con un tumor maligno poco común, por lo que debió ser sometida a un largo tratamiento para sanarse.

Durante todo ese tiempo sus papás se preocuparon de utilizar todas las herramientas que estaban a su alcance para mejorar a su pequeña hija y mantener siempre una actitud positiva y optimista frente al proceso que estaban viviendo. Tanto así, que su mamá, Ornella Alessandrini, vio aquí una oportunidad para crear una fundación para ayudar a otros niños con cáncer y sus familias y, además, escribió el libro Todo es Posible como parte de su propio proceso de sanación.

“Todo empezó el día en que le estaba haciendo un masajito en la guatita a la Pascuala y le toqué un bulto que era como un cototo. Le pregunté si le dolía y me dijo que no, pero de todas formas le mandé una foto a su pediatra, el doctor Alfredo Misraji de Clínica Las Condes, y él me dijo que la llevara a la consulta el lunes siguiente.

Cuando llegamos la examinó y decidió hacerle una ecografía. Con el resultado en la mano, el doctor nos explicó que se trataba de un tumor y nos contactó de inmediato con el oncólogo. Si bien en un principio se pensó que el tumor estaba en el hígado, finalmente se determinó que se trataba de un sarcoma en el diafragma. Sin embargo, lo más complicado era que, producto del tamaño del tumor, la Pascuala tenía una pericarditis aguda, que es líquido que se genera entre el pericardio y el corazón, lo que podía hacerlo colapsar en cualquier minuto.

Al comienzo todo fue súper chocante, tu mundo se derrumba, te cambian las prioridades y tienes que rearmarte. Pero lo que hicimos con Felipe, mi marido, fue no sumergirnos en el dolor de lo que significaba esta situación, sino buscar cosas que nos tiraran para arriba. Siempre lo vivimos con una actitud muy positiva y eso mismo le quisimos transmitir a la Pascuala. Además, yo estaba embarazada, lo que hacía aún más difícil la situación.

 

Siempre positivos



Como yo soy terapeuta, le pregunté al doctor Juan Antonio Quintana , oncólogo infantil de Clínica Las Condes, si podía hacer con la Pascuala algunas terapias para ayudar en su recuperación. Él me explicó que no había problema y que en estos casos lo más importante era mantener un buen estado de ánimo y de esa manera sería mucho más fácil sacarla adelante.

Nos dijo que él se ocuparía de la medicina física y que nosotros nos preocupáramos de su estado de ánimo. Fue así que comenzamos con reiki y flores de Bach, entre otras cosas, siempre tratando de que la Pascuala hiciera su vida lo más normal posible durante los diez meses que duró el tratamiento.
Le íbamos contando todo lo que pasaba de manera muy sencilla, de acuerdo a su edad, y siempre se mantuvo con el ánimo muy en alto.

Pienso que, junto con el trabajo de los doctores de la clínica, todo lo que hicimos funcionó de la mejor manera y creo que fue por eso que nacieron el libro y la fundación. Yo quería mostrar un testimonio positivo, que hay cosas que uno sí puede hacer y no es necesario caer en el dolor frente a la enfermedad, sobre todo en estos casos que son tan terribles.

Nosotros tuvimos mucha suerte y nuestra experiencia en la clínica fue maravillosa. Los doctores siempre preocupados, entregando calma y su experiencia. Lo mismo con las enfermeras, el equipo de radioterapia, el apoyo que tuvimos de todos fue increíble”.

 

Tratamiento médico



El doctor Juan Antonio Quintana ,explica que el tumor de Pascuala era una rabdomiosarcoma del diafragma, algo poco frecuente, por lo que en un comienzo se pensó que podía estar alojado en el hígado. Sin embargo, al analizar las imágenes se determinó que el tumor estaba por arriba y por debajo del diafragma y que el corazón estaba lleno de líquido.

“Afortunadamente no encontramos células tumorales en ese lugar, por lo que se concluyó que se debía al proceso inflamatorio del propio tumor”, explica el especialista.

Una vez realizada la biopsia, se decidió hacer una quimioterapia para disminuir el tamaño del tumor, luego una cirugía para extirparlo por completo y finalmente hacer radioterapia.

“La familia de Pascuala fue siempre muy cooperadora y atenta a los tratamientos. Fueron muy positivos y mantuvieron el ánimo en alto. Yo soy un convencido de que esto influye mucho. La parte emocional es muy importante, hay que mejorare no solo del cuerpo sino del alma. El niño tiene que estar contento, tiene que querer mejorarse.

Hay que intentar que esté lo más feliz posible y en eso influyen los payasos, la relación con el médico, con las enfermeras, no llegar con miedo a los tratamientos. Todo eso sube unos cuantos puntos la posibilidad de curarse”, dice el doctor Quintana.
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