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Traumatología y Ortopedia

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Patologías de Cadera

fractura de pelvis

Fractura de Pelvis


La pelvis corresponde al conjunto del sacro, continuación de la columna, y los huesos iliacos que se proyectan hacia adelante uniéndose en la sínfisis del pubis. Esto forma un anillo de distribución de fuerzas entre la columna y los fémures a través de la articulación de la cadera. Este anillo compuesto por huesos y ligamentos tiene gran resistencia a las fuerzas externas, sin embargo, grandes traumatismos en pacientes jóvenes, o el deterioro de la calidad ósea con la edad, pueden llevar a interrupciones en este anillo.

En el caso de los pacientes jóvenes con un hueso sano, se requieren mecanismos de alta energía, como accidentes de tránsito o caídas de altura, para lograr dañar el anillo de la pelvis. En estas circunstancias suelen haber lesiones asociadas, como otras fracturas en otros segmentos del cuerpo, o lesiones internas que llevan a un sangramiento profuso a la cavidad abdominal. Este tipo de fracturas se considera una urgencia traumatológica, que puede requerir una cirugía inmediata para estabilizar el anillo pélvico y realizar control de daños de lesiones asociadas. Una vez estabilizado el paciente se suele programar una segunda cirugía definitiva.

Los pacientes de mayor edad suelen sufrir de osteoporosis por lo que traumas de menor energía, como una caída a nivel, pueden llevar a una fractura de pelvis. En estos casos con frecuencia las fracturas no se acompañan de otras lesiones, e incluso pueden ser solo en la porción anterior del anillo, las ramas, pudiendo ser manejadas sin necesidad de cirugía.
 

Fracturas de pelvis inestables

 

Las fracturas de pelvis de alta energía que producen inestabilidad del anillo pélvico requieren cirugía para volver a restaurar la forma del anillo y que este consolide recuperando la resistencia necesaria para transmitir el peso del cuerpo. En los casos en que se abre el anillo y hay sangramiento interno, puede requerir cerrar y estabilizar el anillo de urgencia. Esto, frecuentemente, se traduce en la necesidad de instalar un tutor externo.

El tutor externo (TE) es un dispositivo de estabilización que requiere un mínimo de intervención quirúrgica para instalarse, tanto en la magnitud de la cirugía, como en el tiempo requerido para colocarse. El SE TE compone de varillas roscadas (Schanz) que se introducen de forma percutánea, por incisiones de aproximadamente un centímetro en la piel, anclándose en el hueso más firme de la pelvis. Estas varillas de unen entre sí por fuera del paciente con un sistema de barras y rotulas permitiendo manipular la posición de los fragmentos principales cerrando y estabilizando el anillo pélvico. Esto logra tres objetivos principales: el primero es limitar el sangramiento activo del paciente politraumatizado; el segundo es estabilizar los bordes del hueso fracturado permitiendo movilizar al paciente sin riesgo de mayor daño interno; el tercero es minimizar el dolor del paciente.

La cirugía definitiva dependerá del patrón de fractura. Si bien el tutor externo se puede emplear por varias semanas como método de estabilización, lo más frecuente es que se programe una segunda cirugía para mejorar la posición de los fragmentos y estabilizarlos con el uso de placas y tornillos metálicos internos.   

La rehabilitación posterior a una fractura de pelvis compleja puede tomar varios meses. Inicialmente se mantiene una carga restringida y se realizan ejercicios para minimizar la atrofia muscular. En una segunda etapa se realiza rehabilitación de la marcha hasta lograr abandonar los apoyos externos, como bastones.
 

Fracturas de pelvis estables

 

En los casos en que el anillo pélvico se mantiene estable, como en fracturas aisladas de las ramas anteriores, el manejo puede ser tan solo un periodo inicial de reposo y manejo del dolor. Una vez que se conforma el callo óseo, que es el primer paso en la formación de hueso nuevo, en un periodo aproximado de un mes, se puede realizar la rehabilitación de la marcha hasta abandonar el apoyo externo.
 

Fracturas de Acetábulo

 

El anillo pélvico incluye la articulación con la cabeza del fémur, es decir, la cadera. La porción pélvica, que corresponde a la copa donde se inserta la cabeza del fémur, es llamada el acetábulo. En ocasiones la línea de fractura pasa a través del acetábulo dañando la superficie de la articulación. Muchas veces esto genera un daño irreversible en la superficie de cartílago, lo que llevará a una artrosis precoz, pero esto no se puede determinar en el momento del accidente, por lo que el objetivo de tratamiento es lograr unir la fractura de la forma más anatómica posible para intentar salvar la articulación de la cadera.

La cirugía de acetábulo es altamente demandante, y los resultados son evaluados mediante una tomografía axial computada donde se realizan medidas de precisión para determinar si el resultado quirúrgico es satisfactorio.

La rehabilitación de una fractura de acetábulo, al igual que en fracturas de pelvis sin compromiso articular, requiere un periodo de reposo y carga restringida, y un segundo tiempo de rehabilitación de la marcha.

En definitiva, la fractura de acetábulo es un subgrupo de las fracturas de pelvis con resultados que deben ser evaluados a largo plazo pudiendo requerir una prótesis de cadera de forma diferida.