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Foto frontal de Francisca Larraín, paciente con cáncer de mama

Previmama: “Los exámenes preventivos pueden salvar tu vida”

30 de septiembre, 2019 Tratamiento y Recuperación
Francisca Larraín dejó pasar tres años sin hacerse la mamografía que antes se realizaba en forma anual. Cuando volvió a sus controles en 2017, le diagnosticaron un cáncer de mama que le significó pasar por un duro proceso a ella y su familia.

En agosto de 2017, a Francisca Larraín (45) le diagnosticaron cáncer de mama. Hace tres años que no se había hecho su control anual, el que se realizaba religiosamente desde poco antes de cumplir los 40 años.

Y es que Francisca tenía dos tías y una abuela que habían sufrido esta misma enfermedad, por lo que hacerse un chequeo había sido hasta ese entonces una prioridad. Sin embargo, por diversos motivos, y debido al trabajo y las múltiples actividades propias de una mamá de dos niños pequeños, había dejado pasar mucho tiempo hasta que volvió a la consulta.

“Me había dejado estar, pero nunca sospeché ni sentí nada. Incluso estaba en mi mejor momento física y anímicamente. Hasta los 39 años yo había sido muy sedentaria y fumaba mucho, pero ahí me empezó a bajar el bichito del deporte de a poco. Dejé el cigarro y me puse a correr, incluso ya participaba en corridas de 21 K. De hecho, cuando me llamaron para decirme que tenía un nódulo cancerígeno estaba en plena preparación para correr la media maratón de Viña del Mar. Me sentía mejor que nunca. Lo mío fue muy silencioso, totalmente inesperado”, cuenta Francisca.

El impacto de la noticia fue enorme para ella y toda su familia. “Cuando salí de la consulta me senté con mi marido en un café y no paraba de llorar. No podía creer lo que me estaba pasando, porque además me sentía perfecto, para mí era imposible que estuviera enferma. Sin embargo, al ver a mi familia tan afectada, decidí que tenía que dar la pelea y enfrentar todo lo que se viniera de la mejor manera”.

Una segunda familia

Francisca y su marido pidieron opiniones de tres especialistas en otras tres clínicas, hasta que llegaron a la consulta de la doctora María Eugenia Bravo, cirujana de mama del Instituto del Cáncer de Clínica Las Condes.

“Ella me conquistó. Además, yo tenía Seguro Vivir Bien de la clínica, por lo que no dudamos en quedarnos ahí”, dice.

Francisca tenía un cáncer infiltrante con compromiso de los ganglios, por lo que le realizaron una masectomía completa y le dejaron un expansor para hacer la reconstrucción. Después de la cirugía se sometió a 12 sesiones de quimioterapia y 35 de radioterapia, y como terapia complementaria debe tomar tamoxifeno durante diez años.

Afortunadamente, la recuperación de Francisca fue muy buena. “Los resultados del tratamiento han sido excelentes. La vida saludable que tiene Francisca es un tremendo aporte, algo indispensable para tener una buena recuperación y no existen contraindicaciones”, comenta la doctora Bravo.

“Para mí la clínica fue una segunda familia desde que llegué a la consulta a ver a la doctra Bravo. Hasta el día de hoy la llamo por cualquier cosa y siempre está disponible. Lo mismo con la doctora Laura Itriago, oncóloga, la sicóloga Verónica Robert y todo el equipo de Oncología. Todos ellos han sido un pilar fundamental en este proceso. De igual manera, el doctor Alejandro Conejero, cirujano plástico, que ahora está viviendo todo tema de la reconstrucción mamaria.

Mi experiencia y nuestra experiencia familiar en la clínica ha sido increíble. Todos ellos han hecho que desde el punto de vista humano este haya sido un proceso precioso, más allá de todo lo que implica”, cuenta Francisca.

Sin embargo, recalca la importancia de hacerse los chequeos que corresponden. “La prevención es muy importante, así como tomar conciencia de que mantener los controles al día te puede significar ahorrarte todo esto. Muchas mujeres se postergan por los demás y no se dejan tiempo para ellas mismas. Hacerse los exámenes no cuesta nada, son solo un par de horas y te pueden salvar la vida”, dice.

Algo que avala doctora Itriago: “El cáncer de mama diagnosticado a tiempo puede curarse y requerir de tratamientos menos complejos. Por eso, realizarse la mamografía periódicamente es fundamental para una detección precoz. Además, el deporte y la actividad física son importantes no solo para tolerar mejor los tratamientos, como fue en el caso de la Fran, sino que también contribuyen a mantener un peso adecuado, lo que disminuye el riesgo de recurrencia de cáncer de mama”.

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