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Andropausia
Andropausia

La menopausia marca el fin del período fértil femenino. En cambio, la interrupción definitiva de la producción de espermatozoides no existe. Debemos referirnos a un “hipogonadismo tardío” o “insuficiencia androgénica” del adulto mayor como términos más apropiados, aunque si hablamos del “codo del tenis” también nos referimos a Andropausia.

La “Andropausia” como término genérico para referirse a un síndrome, es aceptado, pero incorrecto.


Se trata de hacer un paralelo con la menopausia o climaterio, siendo éste un fenómeno puntual y específico (término de las menstruaciones), consecuencia de una deficiencia hormonal fisiológica. En el hombre, este proceso (deficiencia hormonal) es un proceso progresivo, con manifestaciones clínicas que se dan en diferentes intensidades y edades y que afectan su calidad de vida en forma subjetiva.

El adulto mayor sufre una disminución de la producción de la hormona masculina (testosterona), que se presenta parcialmente y en forma desordenada, no existiendo una relación entre la disminución de ésta y la intensidad de los fenómenos producidos.

El hipogonadismo tardío presenta características clínicas atribuibles a la deficiencia hormonal, como caída del pelo, obesidad, disminución de masa muscular, distonías neurovegetativas y osteoporosis, entre otras; y también aumentan los riesgos de enfermedades urológicos, como hipertrofia prostática, cáncer prostático, disfunción eréctil, incontinencia de orina, síndrome metabólico, etcétera.

Es importante referirse a dos aspectos que preocupan al adulto mayor en cuanto a riesgos de enfermedades urológicas: Las enfermedades prostáticas y la función sexual.  Estos dos fenómenos no se relacionan ente sí ni en su génesis, evolución ni tratamiento.


Hipertrofia benigna de la próstata

Sólo produce un obstáculo a la micción, debido al crecimiento de esta glándula, cuya única función es producir líquido seminal. Éste se produce en los hombres a partir de los 45 años y a diferente velocidad, produciendo síntomas a diversas edades y con variada intensidad.

Cáncer de próstata

No tiene relación con el crecimiento (hipertrofia) de la próstata, pero se produce preferentemente en el hombre añoso durante el período de hipogonadismo.

Disfunción sexual (eréctil y orgásmica)

La disminución de la hormona masculina (testosterona) contribuye sólo como un factor agregado a la génesis del problema y su correlación no es clara.


Los factores concomitantes del adulto mayor, como la hipertensión, diabetes, medicaciones, depresión y actitud derrotista, tabaquismo, disponibilidad de la pareja, entre otras, contribuye en mayor o menor grado su actividad sexual.


En la mujer, el tratamiento hormonal sustitutivo para paliar los efectos del climaterio tiene sus indicaciones precisas con riesgos conocidos. En el hombre, el uso de testosterona para solucionar problemas de disfunción eréctil no tiene lógica, ya que ésta actúa sólo como un factor más.

Signos y síntomas

Huesos

 

  > Posibles osteoporosis
  > Dolor de espalda
  > Fracturas
  > Disminución de la estatura y tamaño

Cognitivas

  > Disminución de la actividad
  > Fatiga frecuente
  > Agudeza mental reducida
  > Disminución de la concentración
  > Alteración del estado de ánimo

Función Sexual

 

  > Disminución de la líbido
  > Disfunción eréctil

Composición Corporal

 

  > Aumento de la grasa muscular
  > Disminución de la masa muscular

Piel

 

  > Presencia de sequedad
  > Disminución de la producción de sebo

Fuerza Muscular

 

  > Disminución de la fuerza
  > Disminución de la actividad
  > Atrofia

Anemia

 

  > Presencia de fatiga crónica
  > Anemia
  > Disminución de la actividad




 

Funcionamiento de la testosterona

 
  • En la sexualidad y la reproducción, la testosterona influye en un aumento de la líbido, en calidad y frecuencia de orgasmos.
  • En la musculatura, la testosterona promueve la síntesis de proteínas y produce el incremento en la masa muscular y en su tonicidad.
  • En la producción de sangre, la testosterona estimula por acción directa a la médula ósea, aumentado así el número de glóbulos rojos y hemoglobina.
  • En el cerebro, la testosterona tiene efectos positivos en el desempeño mental, sensación de bienestar general, buen humor y agresividad intelectual.
  • En la piel, la testosterona estimula la actividad de las glándulas sebáceas. La deficiencia de ésta puede, por consiguiente, inducir a la sequedad excesiva y a una piel sensible.
 

Este tratamiento debe ser monitorizado con controles periódicos urológicos. Su indicación y beneficios superan los riesgos si la responsabilidad es compartida entre el paciente y el médico.