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Cáncer de Riñón

Cáncer de riñón

Antecedentes

El cáncer de riñón es el tercero en frecuencia entre los tumores malignos del aparato uro-genital, después de los de próstata y vejiga. Son, en su gran mayoría, originados en el riñón mismo, aunque excepcionalmente pueden ser extensión de tumores de otras localizaciones.

De no ser tratada en forma oportuna, puede ser mortal. Si es diagnosticada en etapa localizada (antes de que se haya expandido fuera del riñón), la probabilidad de sobrevida a 10 años es mayor al 90%, y va decreciendo dependiendo de la extensión del tumor.

¿Cuál es la causa de esta enfermedad?

Como en otras enfermedades malignas, se cree que un daño en el ADN (la sustancia dentro de la célula que determina su actividad biológica) genera una cascada de eventos que finalmente se traducen en un crecimiento y reproducción celular no regulada y agresiva que conforma un tumor.

Un tipo de cáncer es el renal familiar, que ocurre cuando algunas mutaciones (alteraciones en el ADN) se traspasan de una generación a la siguiente. Corresponde al 3-4% de todos los casos de la enfermedad. En caso de existir el antecedente familiar de cáncer de riñón, la persona debe ser controlada en forma estricta.

Otra forma de cáncer es el renal esporádico, que corresponde a la gran mayoría de los casos y es provocada por cambios en las células posterior al nacimiento, probablemente debido a factores externos que producen daño en el ADN. Algunos de estos factores son:

Hábito tabáquico

Aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de riñón en un 40%, constituyéndose en el mayor factor de riesgo para esta enfermedad. Se cree que muchos de los químicos inhalados al fumar son absorbidos en por torrente circulatorio y concentrados en grandes cantidades, donde pueden causar daño en el ADN y formación de un tumor. Al dejar de fumar el riesgo disminuye, pero puede tomar muchos años alcanzar el riesgo de un no fumador.

Ocupación

Estudios indican que las personas expuestas a algunos agentes químicos como asbesto, cadmio, algunos herbicidas y solventes orgánicos como tricloroetileno, tienen un riesgo mayor que las personas que no tienen este contacto.

Obesidad

Algunos científicos creen que es un factor en el 20% de los casos. Puede alterar el balance de hormonas en el cuerpo, lo cual afecta el normal crecimiento del tejido renal.

Estilo de vida sedentario

Varios estudios indican que las personas inactivas tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de riñón que aquellas que hacen ejercicio regularmente.

Hipertensión

Estadísticas sugieren que, sumada al exceso de peso, pueden llegar a triplicar el riesgo de cáncer de riñón.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

En sus etapas iniciales, es raro que provoque síntomas. Una importante proporción de los casos son detectados como hallazgo en una revisión de rutina o por un problema no relacionado. No existe un examen de sangre que permita pesquisar el cáncer renal en etapas iniciales, por lo tanto puede alcanzar un volumen significativo antes de ser encontrado. Algunos de los síntomas que se pueden experimentar son:

  • Sangre en la orina
  • Dolor lumbar
  • Masa o abombamiento en el abdomen
  • Fatiga
  • Baja de peso
  • Fiebre
  • Edema de extremidades inferiores

Hay que señalar que en la gran mayoría de los casos estos síntomas no son producidos por el cáncer, sino por condiciones benignas como quistes o infecciones. Sin embargo, es necesario hacer un estudio, ya que los tumores diagnosticados en forma oportuna pueden ser tratados en forma exitosa.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Además del examen físico, se realizan uno o más de los siguientes estudios para confirmar el diagnóstico:

  • Examen de orina
  • Exámenes de sangre (Hemograma, creatinina plasmática)
  • Ecografía
  • Tomografía axial computada (Scanner)
  • Resonancia Nuclear Magnética
  • Punción biopsia

Etapificación

Una vez establecido el diagnóstico de un cáncer de riñón, se utilizan otros exámenes de laboratorio y radiológicos para determinar si el tumor se encuentra confinado al riñón o presenta evidencia de extensión local o a distancia. Esta información es de extremo valor para la planificación del mejor tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de dos factores: el grado de extensión y la condición de salud general del paciente. La nefrectomía (extirpación quirúrgica del riñón) es la terapia standard para tumores “localizados”, es decir, confinados al riñón, su tejido adyacente o linfonodos peri renales.

Tumores localizados

Nefrectomía radical

Es el procedimiento quirúrgico más comúnmente realizado para este tipo de cáncer. Consiste en la extirpación del riñón, glándula suprarenal, linfonodos y tejido graso perirenal. El riñón remanente permite al paciente llevar una vida normal.

Nefrectomía parcial

Es la extirpación sólo de la parte del riñón que incluye al tumor. Permite preservar una mayor reserva de tejido renal. Ha sido utilizada más comúnmente en los últimos años, especialmente para tumores pequeños (de 4 cms. o menos), en los cuales una nefrectomía radical pudiera ser innecesaria. Es la estrategia preferida en pacientes que tienen un sólo riñón o, teniendo ambos riñones, su función global está deteriorada.

Cirugía laparoscópica

Tanto la extirpación total como parcial del riñón puede ser efectuada por vía laparoscópica. La cirugía se realiza utilizando pequeños instrumentos y una cámara que se introducen por tres a cuatro agujeros de aproximadamente 1 cm. en la pared abdominal. Cumple los objetivos con la misma eficiencia que la cirugía abierta o tradicional, aportando las ventajas de menor dolor en el postoperatorio y una más rápida recuperación.

Tumores avanzados

El tratamiento de los tumores avanzados está mejorando gradualmente, pero aún no existe una estrategia óptima. Algunos pacientes pueden beneficiarse de la extracción del riñón.

Las alternativas incluyen inmunoterapia, que consiste en el uso de drogas que estimulan el sistema inmune del paciente para intentar que éste controle el tumor. Más recientemente se han incorporado otros medicamentos que pueden atacar al tumor reduciendo su vascularización y otros blancos. Estas últimas parecen ser más prometedoras, pero aún no hay seguimientos a largo plazo.

La quimioterapia y radioterapia no juegan un rol en el manejo del cáncer de riñón, salvo en casos muy excepcionales.

Seguimiento

Como todo tumor maligno, aún cuando el tumor haya sido extirpado en su totalidad, requiere un control periódico, ya que células malignas pueden aparecer en otras partes del cuerpo. El control incluye examen físico, exámenes de laboratorio y radiológicos. Se recomienda un cambio es estilo de vida que incluya una dieta balanceada con alto consumo de fibras y bajo de grasa animal, ejercicio regular y dejar de fumar.