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Mujer realizando autoexamen de mama

Llegar a tiempo: diagnóstico oportuno del cáncer de mama

25 de septiembre, 2020 Tratamiento y Recuperación
Una mamografía anual sigue siendo la herramienta más importante para pesquisar y detectar a tiempo un cáncer de mama. ¿Cómo se realiza el diagnóstico, cuáles son las etapas del tratamiento y qué hacer si tengo antecedentes familiares? Conoce las recomendaciones y alternativas que entrega del equipo del Centro Integral de la Mama de Clínica Las Condes.

 
  • ¿El cáncer de mama se puede prevenir?
    En general, se sabe que hay múltiples causas que contribuyen al cáncer de mama y se ha postulado que la alimentación rica en grasa y la obesidad podrían estar relacionadas. Por esta razón, el doctor Hernando Paredes, cirujano oncólogo del Centro Integral de la Mama, recomienda los siguientes factores protectores:
     
    • Alimentación rica en frutas y verduras, baja en grasas saturadas.
    • Realizar alguna actividad física de forma regular.
    • Evitar el consumo de tabaco y beber alcohol con moderación.
    • Mantener un peso adecuado.
  • Síntomas del cáncer de mama
    En nuestro país, el cáncer de mama se ha convertido en la primera causa de muerte por cáncer en la mujer. Por esta razón, es importante no aplazar el control anual con el fin de pesquisar a tiempo cualquier anomalía que pueda estar relacionada a esta enfermedad.
     
    Según los especialistas, la mamografía sigue siendo el método de pesquisa más eficiente a nivel mundial, la que permite buscar signos de cáncer en etapas iniciales, como calcificaciones, a veces hasta tres años antes de que se puedan sentir.
     
    Sin embargo, el autocuidado también es importante, por lo que se debe consultar con un especialista en caso de presentar los siguientes signos sospechosos:
     
    • Nódulo mamario que se siente distinto del tejido mamario de alrededor.
    • Cambio de tamaño, forma o apariencia de una mama.
    • Cambios en la piel de la mama como enrojecimiento o retracción.
    • Cambio de dirección del pezón o secreción del mismo.
    • Descamación o erosión de la piel de la areola.
     
    ¿Cómo detectar estos síntomas? Complementaria a la mamografía, las mujeres pueden realizar un autoexamen mamario. Sin embargo, los especialistas recalcan que esto no sustituye la visita anual al médico especialista en patología mamaria. ¿Cómo hacerlo?
     
    • En la ducha: examina tus pechos en forma circular desde la axila hasta el pezón, sin levantar los brazos.
    • Frente al espejo: verifica que tus pechos no presenten cambios en la piel, ni en el pezón.
    • Acostada: levanta tu tórax con una almohada y papa tus mamas con movimientos circulares. Comprime el pezón con los dedos índice y pulgar para confirmar que no haya salida de secreción.
     
    En las mujeres que aún no tienen su menopausia, se recomienda realizar el autoexamen entre el octavo y noveno día de iniciada la menstruación, cuando ya haya disminuido la congestión mamaria menstrual. En las mujeres que ya iniciaron la menopausia, es preferible hacerlo una vez al mes, siempre en una misma fecha.
     
    Adicional que esto, hay que saber que existen factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de padecer esta enfermedad, por lo que, en estos casos, los controles deben ser más rigurosos.
     
  • Factores de riesgo del cáncer de mama
    • Sexo: el sólo hecho de ser mujer es el factor principal del cáncer de mama.
    • Edad: el riesgo aumenta con la edad y la mayoría de los casos ocurre en mujeres mayores de 50 años.
    • Menopausia tardía: después de los 55 años.
    • No tener hijos o maternidad post 30: haber sido madre por primera vez después de los 30 años.
    • Terapia hormonal de reemplazo: después de años de debate, los estudios han concluido que el eventual aumento del riesgo de cáncer de mama con el uso de estos tratamientos va a depender del tipo de preparado usado, en especial del tipo de progestina empleada en cada formulación. Por lo tanto, si una mujer necesita tratamiento hormonal durante la menopausia, puede usarlo sin riesgo, siempre que esté indicado correctamente, en la dosis justa y por el tiempo adecuado.
    • Alcohol: la ingesta de alcohol se asocia con un moderado aumento del riesgo de esta enfermedad, dependiendo del tiempo de consumo y de la cantidad ingerida.
    • Sobrepeso y una dieta alta en grasa: en todos los estudios el sobrepeso se asocia con un riesgo más alto, especialmente en mujeres después de la menopausia.
    • Historia familiar: el riesgo de cáncer de mama es mayor entre las mujeres cuyos parientes consanguíneos cercanos tienen esta enfermedad. Aumenta cuando son dos o más parientes cercanos por un mismo lado (materno o paterno).
    • Historia personal de cáncer de mama: una mujer con cáncer de una mama tiene mayores probabilidades que se le origine un nuevo cáncer en la otra mama o en otra parte de la misma mama.
    • Presencia de dos o más cánceres primarios.
    • Además de cáncer de mama u ovario, hay presencia de otros cánceres como páncreas o próstata en la familia.
    • Antecedentes de biopsia previa de mama con resultado de lesión premaligna o precancerosa
    • Ser portadora de las mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2: el hallazgo de familias con esta mutación, que aumenta las probabilidades de un cáncer mama, permite aconsejar un seguimiento especial que incluye una resonancia magnética o realizar cirugías de mastectomía de disminución de riesgo con reconstrucción mamaria inmediata. Actualmente, el estudio genético se encuentra disponible a valores que han disminuido en forma muy importante.
     
    El sobrepeso y la obesidad también son factores de riesgo en pacientes que pasaron la menopausia y que ya fueron tratadas por un cáncer. Esto, porque en el tejido graso periférico, ciertas hormonas se metabolizan y convierten en estrógenos por efecto de enzimas llamadas aromatasas. “Estos nuevos estrógenos pueden actuar sobre la mama aumentando el riesgo de cáncer y de recurrencias. Por lo tanto, mientras mayor tejido graso exista, mayor será el riesgo”, sostiene el doctor Octavio Peralta, oncólogo y cirujano del Centro Integral de la Mama de Clínica Las Condes.

     
  • Diagnóstico precoz del cáncer de mama

    Las guías médicas recomiendan realizar una mamografía en forma periódica a las mujeres asintomáticas en riesgo normal o promedio, como un método de screening.
     
    La edad de inicio y el intervalo entre una mamografía y otra varía según cada paciente. Sin embargo, se recomienda iniciarla a partir de los 40, con un intervalo entre 1 o 2 años.
     
    En el caso de mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama, se recomienda empezar a hacer la mamografía de screening 10 años antes de la edad de la presentación del cáncer en su familia, o desde los 40 años, lo que ocurra primero. En estos casos, el examen debe realizarse anualmente.
     

    “ Cuando se realiza un diagnóstico oportuno será posible aumentar las posibilidades de sobrevida y realizar tratamientos menos agresivos como cirugías que conserven la mama”

    — Doctor Hernando Paredes

    El resultado de la mamografía es clave para iniciar un tratamiento oportuno. “Cuando se encuentra una imagen sospechosa en una mamografía se complementa el estudio con una ecografía para caracterizar mejor la lesión. Si existe una lesión sospechosa, se debe hacer una biopsia percutánea, procedimiento que permite extraer muestras de un tejido para su posterior análisis microscópico. Con eso se puede tener un diagnóstico más definitivo”, explica la doctora Paulina Neira, radióloga de imágenes de la mama de Clínica Las Condes.
  • Comité de cáncer de mama

    En Clínica Las Condes, la evaluación del diagnóstico de cáncer de mama se efectúa analizando a las pacientes con sospecha de la enfermedad en un comité de imágenes semanal donde también participan radiólogos de mama, mastólogos y anatomopatólogos.
     
    Asimismo, cada semana se presentan los nuevos casos en el comité de casos confirmados de cáncer de mama, en el que están presentes todos los especialistas que se relacionan con el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
     
    Este trabajo multidisciplinario permite lograr un trabajo integral e individual, además de los mejores resultados en cuanto a la sobrevida y la calidad de vida de las pacientes.
     
     
  • Tratamiento del cáncer de mama
    Al diagnosticar un cáncer de mama, el tratamiento inicial habitual es la cirugía, la que puede ser conversando el tejido mamario más estudio axilar, o una mastectomía más estudio axilar.
     
    El tipo de cirugía depende del tamaño del tumor y de la mama, y si el tumor es único o multicéntrico (si está ubicado en distintos lugares de la mama). Lo que sí se debe hacer siempre es el estudio de los ganglios axilares.
     
    Luego está la quimioterapia que, según cada caso, puede ser usada incluso antes del tratamiento quirúrgico, lo que se conoce con el nombre de terapia neoadyuvante.
     
    En el caso de la radioterapia, se indica según el grado de compromiso de los ganglios y del tipo de cirugía realizada.
     
    Por otro lado, también existe la hormonoterapia, que es el uso de medicamentos antiestrogénicos para bloquear o disminuir los efectos de los estrógenos propios en las células cancerosas y se administran por vía oral.
     
    De esta forma, para definir el tratamiento y la secuencia para cada paciente, se discuten y se decide en el comité oncológico de mama. “En el tratamiento del cáncer de mama se incluye la cirugía, radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia, reconstrucción mamaria. Además, como apoyo se considera la psicoterapia, kinesioterapia y la evaluación nutricional de cada paciente”, señala la doctora Soledad Torres, cirujana oncóloga del Centro Integral de la Mama.

    Además, la experta agrega que “la elección del tratamiento depende de las características de la enfermedad. Es decir, del tamaño tumoral, compromiso o no de los ganglios de la axila y del resultado de los marcadores tumorales. En la decisión también se considera la edad de la paciente, el tamaño de la mama o si existen otras enfermedades que pudieran limitar la realización de algún tratamiento”.
     
     
  • Reconstrucción mamaria

    En la actualidad, la reconstrucción mamaria permite -en las pacientes candidatas al uso de reconstrucción en un tiempo- evitar una segunda cirugía, ya que se reconstruye la mama en el primer procedimiento quirúrgico, con el implante definitivo al momento de extirpar la mama afectada por cáncer.
     
    “La reconstrucción tiene por objetivo restaurar la imagen corporal de la paciente, ya que algunas se sienten menoscabadas psicológicamente al perder una mama o, a veces, las dos. Sienten miedo a perder su imagen femenina, a no poder vestirse cómodas, a quedar asimétricas o a sentirse rechazada por sus parejas. Por eso es importante esta etapa del tratamiento”, enfatiza la doctora Nuvia Aliaga, oncóloga mamaria del equipo del Centro Integral de la Mama.
     
    Así, la mayoría de las reconstrucciones mamarias se realizan con implantes a través de cirugías menos agresivas y con rápida recuperación post operatoria. "En general, hoy tenemos muchas herramientas para mejorar la cirugía conservadora y la reconstrucción de una nueva mama cuando se ha requerido de una mastectomía total. Así, con procedimientos menos agresivos para combatir el cáncer y cirugía reconstructiva, logramos cumplir los objetivos oncológicos del cáncer, mejorando la sobrevida de nuestras pacientes, pero de la mano de buenos resultados cosméticos que optimizan la imagen de la mujer y su calidad de vida", añade el doctor Juan Manuel Donaire, cirujano oncológico y de reconstrucción mamaria de Clínica Las Condes.

    El doctor Donaire agrega que la reconstrucción mamaria con tejidos propios del abdomen o del dorso, sigue siendo una excelente técnica, especialmente cuando existen tejidos irradiados, logrando resultados muy buenos a largo plazo, evolucionando en el tiempo de la misma forma que la mama normal.
     
    Por otro lado, las novedades en reconstrucción mamaria complementan mejores técnicas de mastectomía, puesto que se han mejorado los resultados sumando algunas técnicas reconstructivas como:
     
    •  Uso de injerto de tejido graso o lipotransferencia
     
    La lipotransferencia, por ejemplo, consiste en aspirar tejido graso de la paciente, ya sea de abdomen o muslos, y luego se aísla la zona del tejido graso que se utilizará para efectuar la lipoinyección. El tejido graso se coloca bajo la piel, en las zonas previamente diseñadas donde se extirpó la mama o en la nueva mama.
     
     
    "Esta combinación de injerto de grasa más el uso de implante se ha descrito como 'reconstrucción híbrida' y ha tomado relevancia en el último tiempo dada la seguridad del uso del tejido graso y la poca agresividad de estos procedimientos, por lo que ha aumentado su uso", agrega el doctor Hernando Paredes.
     
    • Incorporación de matrices dérmicas acelulares a la reconstrucción con implantes
     
    Las matrices acelulares, en tanto, son estructuras de soporte semejantes a una malla, pero con características especiales que permiten que se incorpore al tejido de la paciente y, las más utilizadas son fabricadas con dermis (una capa de la piel) humana o de cerdo. "El uso de las matrices nos ha permitido ofrecer -en casos seleccionados, de acuerdo al tamaño de la mama y los tratamientos a los que será sometida la paciente por su cáncer- de reconstrucciones mamarias en una sola cirugía, utilizando un implante para reemplazar el volumen de mama perdido más esta matriz que le da cobertura y disminuye las complicaciones a mediano y largo plazo", señala el doctor Donaire.
     
     
    Actualmente se prefiere realizar, cuando es posible, una reconstrucción mamaria con implantes prepectorales, los que tienen mejores resultados cosméticos.
     
    • Nuevas técnicas menos invasivas en la reconstrucción de pezones
     
    Esto, sumando la micropigmentación o tatuaje a la reconstrucción del complejo areola pezón con muy buenos resultados.
  • Linfedema: un efecto secundario del cáncer de mama

    En algunos casos, pacientes que han sido operadas de cáncer de mama o algún cáncer ginecológico desarrollan linfedema. Esto es una acumulación de líquido que genera hinchazón (edema) en las extremidades. Este líquido (linfa), que es parte del sistema inmune, no puede llegar al sistema circulatorio por una alteración en su drenaje.
     
    El tratamiento individualizado de los pacientes con linfedema es primordial. Por esta razón, algunas pacientes sólo requieres tratamientos conservadores como drenajes y presoterapia. Sin embargo, en otras pacientes esto no es suficiente y la a supermicrocirugía puede ser la mejor opción.
    “La supermicrocirugía es una técnica de alta sofisticación en donde se unen los canales linfáticos con las venas (anastomosis linfático-venosa) de manera de conseguir recuperar el drenaje linfático y evitar que se acumule líquido en las extremidades”, explica el doctor Nicolás Pereira, cirujano plástico y reconstructivo.
     
  • Causas genéticas del cáncer de mama

    Toda mujer tiene riesgo de desarrollar cáncer de mama o cáncer de ovario. Sin embargo, hay un grupo de pacientes que es más susceptible a estas enfermedades por sus antecedentes familiares de cáncer, o porque tiene biopsias mamarias con lesiones premalignas. A veces, esta predisposición al cáncer está generada por una mutación hereditaria que se puede detectar a través de un examen de la sangre.
     
    Aproximadamente, un 10 por ciento de todos los cánceres de mama y los cánceres de ovario están causados por una mutación hereditaria. Eso quiere decir que la gran mayoría de los cánceres de mama son cánceres esporádicos, que se desarrolla por el azar. Sin embargo, en este porcentaje de los pacientes que son portadores de una mutación genética, hay un mayor riesgo a desarrollar cáncer en una edad precoz, a desarrollar múltiples cánceres, y a pasar la mutación a sus hijos.
     
    Cuando los factores de riesgo son altos, las pacientes pueden ingresar al Programa de Alto Riesgo Oncológico de Clínica Las Condes. “Este programa permite, entre otras cosas, identificar individuos de alto riesgo y si su riesgo individual de tener cáncer de mama es elevado, desarrollar planes de manejo individualizado y proveer educación para derribar mitos y tabúes”, explica la doctora María Eugenia Bravo, cirujana oncóloga del Centro Integral de la Mama.
     
     

    Genes que se deben estudiar

     
     
    La siguiente tabla demuestra los genes con la mayor evidencia de una asociación con cáncer de mama y/u ovario. La tabla sirve como una referencia, sin embargo, es importante tener en cuenta que los genes que se recomiendan estudiar en cada paciente dependen de los antecedentes familiares y personales de cada caso particular.
     
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