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No al sedentarismo

31 de enero, 2014 Actividad Física
Chile es un país sedentario y eso debe cambiar: la actividad física ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad y el cáncer de colon o mama. No esperes más y ¡muévete!

 

Hoy un “amante del deporte” es quien no se pierde un partido por televisión o no deja pasar un domingo sin ir al estadio. Un cómodo sofá, una buena programación, y algo rico para comer y tomar se han convertido en los cómplices perfectos del sedentarismo, actitud que fácilmente se puede transformar en un hábito de vida; una epidemia que se debe combatir.

En la actualidad se habla de sedentarismo cuando la actividad física realizada no alcanza la cantidad y frecuencia mínimas estimadas para mantenerse saludable. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta inactividad se ha convertido en uno de los problemas más importantes de salud pública, ya que afecta a millones de personas en todo el mundo. Y nuestro país no lo hace nada de mal: somos una de las poblaciones más pasivas del planeta.

El 82,7 % de los chilenos es sedentario (Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deportes 2012, del Instituto Nacional de Deportes). El gran problema es que en Chile también hay una alta tasa de mortalidad por problemas cardiovasculares, una creciente obesidad, sobrepeso, depresiones y mucho estrés, patologías que se asocian directamente con el sedentarismo. “El asunto es de extrema gravedad”, señala el traumatólogo de Clínica Las Condes, Fernando Radice. “Por esto en CLC hemos asumido el desafío de lograr que todos nuestros pacientes –independiente de sus condiciones de salud– puedan practicar deportes y actividad física en nuestras instalaciones bajo la estricta supervisión de nuestro equipo especializado”, enfatiza.

Cambio de estilo de vida

En tiempos pasados, la mayoría de las actividades cotidianas se efectuaban mediante esfuerzo físico. Si requeríamos trasladarnos para comprar, ir al colegio o trabajar, lo hacíamos caminando y la mayoría de las labores domésticas, como lavar ropa, se realizaban manualmente. La vida moderna ha traído “beneficios” con máquinas que facilitan el trabajo y también medios de transporte y comunicación que permiten desplazarse o incluso, obviar la necesidad de movernos. Además, se han difundido formas de ocio como la televisión, juegos de computador o el chateo. “El problema es que el cuerpo humano está diseñado para estar en movimiento, por lo que la inactividad trae consecuencias negativas. Destinar tiempo a la práctica de algún ejercicio o actividad recreativa no sólo ayuda a prevenir las enfermedades antes mencionadas, sino que permite sentirse más relajado y feliz”.

Por otra parte, las personas que lo hacen pueden tener mejor calidad de vida y mayor sobrevida. Si bien la cantidad de tiempo que se le debe dedicar depende de cada persona, lo mínimo para obtener beneficios para la salud son 30 minutos, 3 veces a la semana. Mejor aún si son 5 días a la semana, y lo óptimo, todos los días. “Otra cosa importante es que siempre es mejor hacer ejercicio que no hacer, aunque sea lo mínimo. Nunca es tarde para modificar los hábitos y se puede comenzar con elegir las escaleras, sacar a pasear al perro o jardinear”, dice.

Beneficios profundos

La actividad física produce beneficios en distintos niveles:

  • Nivel óseo y articular: Se producen mejoras en la composición ósea, aumentando principalmente la vascularización y la retención de minerales. Estructuralmente, aumenta la masa ósea y se fortalecen los elementos constitutivos de la articulación (cartílago, ligamentos, etc.).
  • Nivel muscular: Aumenta la cantidad de las proteínas en el músculo, fortaleciendo estructuralmente las fibras musculares y tendones. Funcionalmente, hay una mayor fuerza y resistencia, aumento y mejora de la actividad energética, mayor elasticidad y mejora de la coordinación motriz (sistema nervioso).
  • Nivel cardiovascular: Estructuralmente se refuerzan las paredes del corazón y aumenta su masa muscular. Respecto a los componentes, aumentan los glóbulos rojos, hemoglobina que transporta el oxígeno, mitocondrias, mioglobina y elementos defensivos (leucocitos y linfocitos).
  • Nivel respiratorio: Aumento de la fuerza, resistencia y elasticidad en los músculos y órganos que intervienen en la respiración; amplía el volumen de la respiración disminuyendo el número de respiraciones por minuto y, en general, mejora la actividad respiratoria.
  • Nivel metabólico: Hace aumentar el HDL (colesterol bueno) y disminuye el LDL (colesterol malo), mantiene correctamente los niveles de glucosa y mejora la actividad desintoxicante.
  • Nivel psicosocial: quien habitualmente hace ejercicio suele tener un mayor bienestar general, consigo mismo y con los demás. Ayuda a descargar tensiones de diverso tipo y aporta alegría, diversión y confianza en sí mismo.
 

Niños en forma

A partir de los 6 años se está preparado físicamente para hacer deporte y desde los 7 en adelante, la capacidad de aprendizaje es muy buena y los menores progresan a pasos agigantados. En esta etapa se sienten más fuertes, más valorizados frente a los demás y controlan más sus emociones.

Según la American Heart Association, los niños deben realizar una actividad física entre moderada y enérgica –por lo menos durante 60 minutos– todos los días. ¿Cómo? Se les debe reducir el tiempo dedicado a actividades sedentarias (televisión, videojuegos o chatear); los padres deben ser modelos de vida activa y ofrecer a sus hijos oportunidades: hijos de padres sedentarios, sedentarios son; jamás obligarlos ni castigarlos si algo sale mal y de ninguna forma forzarlos a que practiquen un deporte que no les guste.

Beneficios del deporte en niños:

  • Aprenden a seguir reglas.
  • Es una ayuda para superar la timidez.
  • Frena los impulsos excesivos.
  • Los hace más colaboradores y menos individualistas.
  • Los hace reconocer y respetar que existe alguien que sabe más que ellos.
  • Produce un aumento generalizado del movimiento coordinado.
  • Expande las posibilidades motoras.
  • Aumenta el crecimiento.
  • Puede corregir posibles defectos físicos.
  • Potencia la creación y regularización de hábitos.
  • Desarrolla el placer por el movimiento.
  • Estimula la higiene y la salud.
  • Enseña a asumir responsabilidades.
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