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manos sobre el estómago con gesto de dolor

Cómo tratar la intolerancia a la lactosa

20 de mayo, 2020 Tratamiento y Recuperación
Más de la mitad de la población adulta en Chile sufre de esta condición que puede producir molestias gastrointestinales en distintos grados.

Con la ayuda de la doctora Macarena Hevia, gastroenteróloga de Clínica Las Condes, te contamos todo lo que debes saber de la intolerancia a la lactosa.
 
 

1- ¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

 
 
La intolerancia a la lactosa es la malabsorción de lactosa asociada a síntomas derivados de esta condición, que también puede ser asintomática.
 
La malabsorción es la incapacidad del intestino delgado de absorber en forma parcial o total la lactosa -el azúcar de la leche- que está presente en todos los lácteos en distintas cantidades.
 
Puede ser primaria -genética-, que es la forma más común, o transitoria, es decir, secundaria a cuadros infecciosos o a otras enfermedades digestivas como la enfermedad celíaca o enfermedad de Crohn.
 
 

¿A quiénes afecta?

 
 
Según estudios, un 57% de la población adulta en nuestro país sufre de esta condición. Estas cifras ascienden al 88% en individuos de raza mapuche. La prevalencia aumenta con la edad, ya que en la adultez vamos perdiendo la enzima “lactasa”, que es la que nos permite absorber la lactosa.
 
 

Síntomas de la intolerancia a la lactosa:

 
 
Por lo general se dan entre 30 minutos y 2 horas después del consumo de algún producto lácteo, pero en muchas ocasiones los síntomas no son inmediatos. Además, estos pueden variar de un paciente a otro, dependiendo del grado de intolerancia de cada uno:
  • Dolor abdominal
  • Hinchazón
  • Flatulencias
  • Diarrea
  • Náuseas
  • Dispepsia
  • Constipación
 
 

¿Cómo se hace el diagnóstico?

 
 
Los síntomas de la intolerancia a la lactosa son comunes a muchas enfermedades digestivas, por lo que es importante hacer el diagnóstico asociando las molestias clínicas con exámenes de laboratorio. Estos exámenes confirman la malabsorción, no la intolerancia, que es un diagnóstico clínico.
 
Es importante saber que los lácteos pueden gatillar molestias digestivas a pesar de no tener una malabsorción, por ejemplo, en pacientes que sufren de síndrome de intestino irritable.
 
Por eso, el diagnóstico se hace en base a los síntomas y se confirma con exámenes:
 
  •  Test de aire espirado con lactosa: es un examen no invasivo, en el que el paciente está despierto, sin vía venosa, y se le da a tomar una carga de lactosa para luego soplar en un reservorio cada 20 a 30 minutos por 3 a 5 horas. El aire espirado se conecta a una máquina que mide la fermentación de la lactosa por las bacterias intestinales.
  • Test rápido de lactasa duodenal: este examen requiere hacer una endoscopía, donde se toma una muestra de duodeno y se hace reaccionar con lactosa. El resultado es inmediato.
  • Test genético en muestra de sangre.
 
 

Tratamiento para la intolerancia a la lactosa

 
 
 
Se debe considerar que cada paciente es distinto y la cantidad de lactosa que tolera puede ser diferente, dependiendo del grado de malabsorción y de las enfermedades asociadas.
 
El tratamiento de la intolerancia a la lactosa es la dieta libre de lactosa, la que dependerá del grado de intolerancia de cada paciente.
 
Sin embargo, en términos generales, se deben eliminar todos los lácteos (leche, quesillo, queso fresco, queso crema, ricotta, cremas, manjar, leche condensada, leche evaporada, chocolates, helados), los que pueden ser reemplazados por lácteos sin lactosa.
 
También los quesos maduros, mantequillas y yogurt no procesados tienen muy pocas cantidades de lactosa, por lo que si el paciente tiene una intolerancia leve o moderada puede intentar consumirlos. Si la intolerancia es severa, es necesario eliminar otros alimentos no lácteos con altas cantidades de lactosa también.
 
Afortunadamente, existe la lactasa en comprimidos, que permite absorber lactosa en situaciones especiales.
 
 

¿Hay que reemplazar la leche?

 
 
Los lácteos son un excelente aporte nutricional y de fácil acceso, importante para evitar enfermedades como la osteoporosis en la edad adulta. Es por esto que si una persona quiere suspender el consumo de lácteos es recomendable asesorarse con un especialista para modificar su dieta y suplementar lo que sea necesario.
 
Además, actualmente en el merca- do existe una gran variedad de productos lácteos sin lactosa y existen fármacos que reemplazan a la enzima lactasa que pueden usarse previo al consumo.  Lo importante es consultar primero con un especialista.
 
¿Sabías qué?

Ser alérgico a la proteína de la leche de vaca no es lo mismo que ser intolerante
a la lactosa. Las personas con alergia a la proteína de la leche de vaca pueden digerir la leche correctamente, son las proteínas de la leche las que desencadenan reacciones alérgicas, las que en casos más graves pueden llegar a producir una anafilaxia.
 
 
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