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Contaminación intradomiciliaria: La importancia de ventilar tu hogar

Contaminación intradomiciliaria: La importancia de ventilar tu hogar

12 de junio, 2017 0
¿Sabías que el aire que respiras dentro de tu propia casa puede ser mucho más peligroso que el de la calle?


Durante estos meses los noticiarios nos muestran ciudades contaminadas, alertas ambientales y preemergencias producto de la acumulación de esmog, mala ventilación y bajas temperaturas.

Sin embargo, a pesar de la conciencia que tenemos sobre la contaminación ambiental ¿pensamos que nuestra casa también podría estarlo?

La contaminación intradomiciliaria se produce, preferentemente, cuando no ventilamos nuestro hogar y usamos estufas inadecuadas. Por ejemplo, las eléctricas, las losas radiantes, los radiadores y los calefactores que cuentan con un sistema de evacuación externa sirven: todo el resto de las calefacciones ¡contaminan! Entre estas podemos mencionar las chimeneas, estufas catalíticas y, las que son por lejos las más dañinas, las que consumen parafina.

¿Por qué son tan nocivas para la salud? Lo que sucede es que para generar calor todas necesitan consumir oxígeno mientras liberan carboncillo, partículas de gas y sustancias tóxicas. Con esta situación y, sin saberlo, nuestra familia sufre inflamaciones e irritaciones de las vías respiratorias las que, finalmente, se convierten en un caldo de cultivo para las infecciones virales o bacterianas.

“Náuseas, dolores de cabeza, fatiga, neumonitis, problemas bronquiales, reacciones alérgicas, irritación de las mucosas, reacciones tipo asmáticas, enfermedades al corazón y hasta muerte por asfixia son algunos de los efectos que tiene la contaminación intradomiciliaria sobre las personas”, aseguran los neumólogos del Centro de Enfermedades Respiratorias de Clínica Las Condes.
 

Edificios enfermos



Dos factores fundamentales empeoran el riesgo para la salud de la contaminación intradomiciliaria. El primero es que la mayoría de las personas pasa entre el 80 y el 90 por ciento de su tiempo en interiores y, el segundo, que en recintos mal ventilados se tiene más exposición a los contaminantes de interiores ya mencionados y a otros como bacterias, hongos, virus y mohos. Estos no sólo están presentes en el hogar, sino que también en los lugares de trabajo, donde se depositan en los ductos de ventilación, en los sistemas de calefacción y en el aire acondicionado.

“Uno de los grandes problemas de los modernos edificios de oficinas es que, por lo general, no es muy común que se limpien, purifiquen o filtren los conductos de aire. Entonces ahí se acumulan agentes contaminantes, alergénicos biológicos, bacterias y hongos”, señala el especialista. Por otra parte, con la idea de mejorar la eficiencia, los sistemas de construcción actuales tienden a hacer los hogares más herméticos hacia el exterior con lo que se concentran aún más los contaminantes intradomiciliarios, tanto químicos como biológicos. “La tendencia de hoy debiera ser cambiar de edificios inteligentes a edificios saludables”, concluyen los doctores.
 

Recomendaciones

 
  • Si tienes una estufa a parafina o de gas catalítica, préndela sólo por unas horas. No las apagues dentro de la casa y ten siempre una ventana semiabierta para ventilar.
  • Ventila diariamente las habitaciones.
  • Mantén en buen estado la cocina, calefón y estufas.
  • Airea la cocina mientras preparas alimentos que produzcan vapor.
  • No uses combustibles adulterados.
  • Evita los ambientes con humo de cigarrillo.
  • No fumes al interior de habitaciones sin ventilación y en presencia de niños, embarazadas o ancianos.
  • Para el aseo, utiliza un paño húmedo y no levantes polvo al barrer.
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