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Hernias en la columna vertebral: ¿se pueden prevenir?

22 de enero, 2018 Tratamiento y Recuperación
Si bien hay un alto componente genético, hay acciones que pueden ayudar a prevenirlo.


La columna está formada por huesos llamados vértebras, entre las que está el disco intervertebral. Debido al proceso degenerativo (envejecimiento) normal que va ocurriendo en la columna, las paredes de ese disco (anillo fibroso) se van gastando e incluso se van produciendo pequeñas rupturas, explica el doctor Juan Pablo Otto, traumatólogo del Centro de Columna de Clínica Las Condes.

En el centro del disco intervertebral se aloja el núcleo pulposo, que tiene una consistencia más blanda que el resto del disco. Cuando existe un desgaste importante de la pared discal, que permite contener al núcleo pulposo, la mecánica de la columna vertebral se ve alterada, el anillo fibroso puede romperse y el núcleo puede salir de su centro sin capacidad de volver, produciéndose una hernia del núcleo pulposo (HNP).

La hernia del núcleo pulposo es el nombre técnico que se les da a las hernias que se producen en la columna vertebral, y puede ser asintomática (sin síntomas) o muy dolorosa y/o incapacitante. “Esto depende de muchos factores; si compromete o no alguna raíz nerviosa, del tamaño de la hernia y hacia dónde sale el contenido e incluso de las características individuales de cada paciente (sedentario, deportista, resistencia al dolor, entre otros)”, indica.

Es tratable de forma conservadora, en la mayoría de los casos (medicamentos y/o infiltraciones), pero no se pueden prevenir totalmente, ya que el factor genético es lo que más influye en su aparición, dice el especialista. “Sin embargo, podemos disminuir el riesgo realizando actividad deportiva, fortaleciendo los músculos de la cintura, evitando fumar y manteniendo un peso normal”, agrega.

Una hernia núcleo pulposo generalmente causa uno, o una combinación de síntomas, como dolor que se irradia a los glúteos y la parte posterolateral de la pierna (ciática), adormecimiento u hormigueo en zonas de la pierna, debilidad muscular en algunos músculos de la pierna, pérdida de reflejo de la pierna.

Si los síntomas incluyen pérdida de control de esfínteres, o falta de fuerza progresiva en las piernas, debe consultar en forma inmediata.
 
 
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