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recién nacido prematuro

Prematuros: nacer antes de tiempo

28 de octubre, 2020 Recién nacido
En el mes en que se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro, junto al doctor Stefan Hosiasson, neonatólogo de Clínica Las Condes, te explicamos los aspectos más importantes sobre los nacimientos con menos semanas de gestación.

El embarazo es y será una de las maravillas de la naturaleza, compleja y de una perfección asombrosa en que, a partir de una única célula fecundada, se desarrolla un proceso programado de multiplicación, diferenciación y estructuración que finaliza en un recién nacido sano que nace en el momento preciso de maduración.
 
No deja de sorprender que este elaborado proceso tenga fallas en un porcentaje tan bajo de los casos, ya que la mayoría de las guaguas nace sin inconvenientes y a su debido momento, es decir, cuando está a término, lo que sucede estadísticamente entre las 37 a 42 semanas de gestación. Si algún evento o circunstancia altera esta perfecta programación y el nacimiento se produce antes de las 37 semanas, se considera entonces como nacido antes de tiempo o nacimiento prematuro.
 
Afortunadamente, esto ocurre solo en el 10% de todos los casos, y las consecuencias de ello dependerá de qué tan prematuro sea el nacimiento, el peso del recién nacido y otros factores o problemas subyacentes que se puedan presentar.
 
“Los prematuros mayores de 35 semanas, que son “casi a término”, tendrán en general muy buen pronóstico y complicaciones mucho menores que los nacidos antes de las 28 semanas, mientras que aquellos con pesos inferiores a 1.000 gramos requerirán más cuidados que los que nacen con más de 2.000 gramos”, explica el doctor Stefan Hosiasson.

Estadísticamente, los niños nacidos extremadamente prematuros, antes de las 28 semanas, y con menos de 1.500 gramos de peso, que en su conjunto corresponden aproximadamente al 1% de los nacidos vivos, siguen representando un grupo de alto riesgo, pero son a la vez el grupo donde más avances se han logrado en las últimas décadas. De hecho, el límite de posibilidad de sobrevivir se ubica actualmente entre las 22 a 24 semanas de gestación y aproximadamente alrededor de los 500 gramos de peso.
 

Causas de la prematurez

 
El mayor conocimiento y mejor control del embarazo en la segunda mitad del siglo XX permitieron inicialmente disminuir la incidencia de los partos prematuros, pero en las últimas décadas esta tendencia se revirtió, fundamentalmente asociado a la edad más tardía de embarazo en las mujeres y al desarrollo de los programas de fertilidad que facilitan gestaciones en situaciones reproductivas complejas, así como la posibilidad de embarazo múltiple.
 
Las razones que pudieran facilitar el nacer antes de tiempo son variadas e incluyen:
 
  • Problemas inherentes al feto: malformaciones o trastornos genéticos y embarazos múltiples, entre otros.
  • Alteraciones del ambiente uterino y de la placenta: desprendimiento de la placenta, infecciones, entre otros.
  • Problemas de la madre: enfermedades, exposición al tabaco o drogas o incompetencia del cuello del útero para contener el embarazo, entre otros.
 

Principales complicaciones

 
El riesgo que enfrenta un prematuro extremo al nacer no es uno solo, sino que tiene distintas y complejas dimensiones. “Una primera dimensión, más inmediata y urgente, es su lucha por adaptarse y sobrevivir. Este proceso es más evidente los primeros días y es donde la ayuda médica se hace más patente e inmediata. Aquí, la tecnología, en conjunto con la capacidad de un equipo multidisciplinario, se hace indispensable”, comenta el doctor Hosiasson.
 
Luego, en una segunda dimensión, está la necesidad y la capacidad de lograr autonomía en procesos básicos como respiración, termorregulación, digestión y alimentación, lo que sucede en forma gradual y también puede presentar complicaciones.
 
Una tercera dimensión es su adaptación neurosensorial. “Este proceso debe realizarse desde la base de un sistema muy alterado y bombardeado por todas las urgencias y necesidades mencionadas anteriormente y, habitualmente, requiere un apoyo mucho más prolongado”, explica el especialista.
 
Conocer estas distintas dimensiones y sus múltiples facetas permite desarrollar un programa más integral de tratamiento. “De esta forma, se pueden abordar enérgica y eficientemente las necesidades individuales para sobrevivir, al mismo tiempo que se avanza en la preparación y fortalecimiento de los procesos básicos para lograr autonomía y se maneja en forma integrada el tema neurosensorial. Esto último, a través de la prevención de la sobrecarga de estímulos, tanto auditivos como lumínicos, y la facilitación de posturas adecuadas, ciclos de sueños y reposo, así como el contacto físico y afectivo con sus padres o círculo familiar cercano”, agrega.
 
Si bien, el prematuro extremo tiene mayor riesgo de presentar secuelas posteriores tanto físicas como neuropsíquicas, la evidencia demuestra que estas secuelas son susceptibles de disminuir o incluso desaparecer si se realiza un manejo activo y adecuado de estimulación en forma temprana, donde la familia también juega un rol importante.
 

Factores de riesgo de parto prematuro

 
  • Haber tenido otro parto prematuro.
  • Embarazo de mellizos, trillizos o más.
  • Un intervalo de menos de seis meses entre embarazos.
  • Concepción a través de una fertilización asistida.
  • Problemas en el útero, el cuello uterino o a la placenta.
  • Tabaquismo o consumo de drogas ilegales.
  • Algunas infecciones, especialmente del líquido amniótico y de aparato genital inferior.
  • Algunas afecciones crónicas como presión arterial alta y diabetes.
  • Estar por debajo del peso o tener obesidad durante el embarazo.
  • Sucesos estresantes como la muerte de un ser querido o sufrir violencia doméstica.
  • Múltiples abortos espontáneos o voluntarios.
  • Lesiones físicas o traumatismos.
 

Nacer en Clínica Las Condes

 
El manejo del prematuro en el Servicio de Neonatología de Clínica Las Condes busca proveer el apoyo adecuado a todas las dimensiones y particularidades de cada niño nacido antes de tiempo y a sus padres, tanto durante su estadía en el servicio de Neonatología como en el seguimiento posterior hasta la vida adulta. 
 
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