Cuidado con el airbag

El airbag es un gran aliado a la hora de salvar vidas en adultos. Sin embargo, cuando se trata de niños, puede resultar, incluso, mortal.


El pediatra de Clínica Las Condes, doctor Carlos Hinzpeter es tajante: hasta los trece años los niños deben ir sentados atrás y con su cinturón de seguridad (de tres puntas) bien puesto cuando andan en un automóvil. Y sabemos que no es fácil. Los niños a esta edad se consideran lo suficientemente grandes como para ir de copilotos y los padres muchas veces hacen vista gorda. Pero no. Aquí no caben las excepciones y, según el doctor, por una razón muy simple: el airbag fue diseñado para proteger a adultos (de un metro 50 para arriba) y no a niños ante un choque.

“El objetivo final de este mecanismo es evitar que el pasajero se golpee con la estructura del vehículo a raíz de la fuerza que se produce con un impacto, inflándose a la altura del pecho del copiloto. Las consecuencias son muy distintas cuando es un menor el que va sentado ahí”, concluye.

Mala combinación

Las muertes y las lesiones graves en personas mayores de 13 años producto de un choque han disminuido de forma notable gracias a la creación del airbag en todo el mundo, sin embargo, han aumentado considerablemente los accidentes y, lamentablemente, las muertes de niños víctimas de su potencia.

Hay que considerar que el airbag sale a una velocidad de 300 kilómetros por hora y permanece inflado un segundo. Si un niño va sentado adelante, este le va a golpear en la cara o en el cuello. “Si este mecanismo impacta a un niño en la cabeza, se produce el efecto ‘latigazo’ es decir, es lanzado fuertemente contra el respaldo, lo que puede provocar lesiones severísimas, como la ruptura de las vértebras cervicales, incluso la muerte”, explica el doctor.



¿Qué hacer?

Para tenerlo claro: 9 de cada 10 niños se salvan en un accidente automovilístico si van sentados en el lugar correcto y con la forma de sujeción adecuada para su peso y edad. Así, lo primero es ser muy estrictos en este tema y no ceder. Luego, adoptar una serie de medidas: los niños siempre en el asiento trasero; planificarse para viajar con el número de niños que se considera seguro: todos atrás, cada uno con su cinturón de seguridad puesto o en la silla y posición que corresponda. Si es estrictamente necesario que el niño se siente adelante (por ejemplo, si el pediatra lo recomienda ya que el menor debe estar permanentemente observado y no hay otro adulto para cuidarlo), desactive el airbag. Si no cuenta con esta posibilidad en su automóvil, corra el asiento lo más atrás posible.

SIEMPRE, es siempre

En Chile, 300 menores de edad mueren al año a causa de accidentes de tránsito. Y por cada uno que fallece, otros cuatro quedan con daño neurológico permanente. No permita que su hijo pase a formar parte de las fatales estadísticas. Solo los mayores de 13 años o que midan más de 1,50 pueden ir sentados adelante.

Otros peligros

Si tiene niños pequeños, además del peligro del airbag, tenga en cuenta que…

 

  • Las sillas tienen fecha de vencimiento, búsquela en las etiquetas.
  • La silla que participó en un accidente, ya no sirve.
  • Una silla solo puede ser usada mientras corresponda al tamaño y peso del niño. Es decir: las orejas deben quedar bajo la línea superior del respaldo y los hombros bajo las ranuras de los cinturones de seguridad.
  • Solo los niños que pesan más de 18 kilos pueden usar los mismos cinturones de seguridad que los adultos
  • La silla debe estar inclinada hacia atrás en 45 grados. Si el auto no tiene el sistema para colocarla en esa posición, use una toalla bajo la silla, al nivel de los pies del niño, para asegurar este ángulo.