Asfixia por inmersión

Aunque las piscinas son la principal causa de asfixia por inmersión al acercarse el verano, no hay que olvidar que un niño puede ahogarse en pocos centímetros de agua: WC, bañeras, baldes, canales o piscinas plásticas.

¿Qué hacer en caso de ahogo?


  • Grite por ayuda.
  • Saque lo antes posible al niño del agua.
  • Si respira, póngalo de costado (posición de recuperación) y llame una ambulancia.
  • Si no respira, inicie de inmediato la respiración boca a boca y masaje cardíaco: RCP.
  • No se dé por vencido muy pronto. No extraiga el agua de los pulmones o estómago; solo demora la reanimación. Pida a alguien que llame a Rescate.
  • No le quite o cambie la ropa, la baja temperatura es un aliado en estos casos.
  • Es mejor una reanimación mal hecha, que ninguna.

¿Cómo prevenir?


  • Lo principal: No bajar la guardia.
    La gran recomendación es nunca perder de vista a los niños. Las asfixias por inmersión son accidentes que ocurren en absoluto silencio y donde cada minuto cuenta, para bien o para mal. Lo más importante, entonces, es actuar con rapidez y calma. Recuerde que los niños, ya a los 3 minutos pueden quedar con daño neurológico de por vida.
  • Nunca solos: regla número uno para evitar accidentes es que los niños nunca queden solos, ni siquiera por unos instantes, en piscinas o lugares con agua. Todo el tiempo deben estar bajo la supervisión de un adulto. Vacíe siempre la piscina inflable cuando terminen de usarla.
  • La reja: toda piscina debe tener reja, pero no cualquier tipo. Esta debe ser de mínimo 1,2 metros de alto y con una separación entre los barrotes de máximo 10 cm entre uno y otro. La puerta debe ser una sola, con cerrado automático o con un seguro a prueba de niños. Existen otros tipos de protectores, como alarmas de puerta, cobertores completos de piscina y alarmas de piscina, pero no logran reemplazar la reja. De hecho, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) no recomienda que sean usados en vez de ellas. Por otra parte, jamás se deben mantener sillas, pisos o escaleras cerca de la reja.
  • ¿Y si mejor aprende a nadar? No hay que confiarse excesivamente en las clases de natación. Según la AAP, recién a partir de los 4 años los niños presentan las habilidades neuromusculares adecuadas para flotar. Esto significa que iniciar clases en forma precoz no acelera las capacidades y habilidades de supervivencia de un menor durante una emergencia. De hecho, pueden dar una falsa seguridad a los padres.
  • Chaleco salvavidas: su uso se recomienda siempre mientras los niños estén en el agua o se practiquen deportes náuticos, considerando siempre que sea el adecuado de acuerdo al peso y la edad del menor. Las alitas o accesorios inflables no son salvavidas ni los reemplazan.
  • A portarse bien: a pesar de que sepan nadar, los mayores de 4 años y los adolescentes deben mantener un adecuado comportamiento en las piscinas: evitar piqueros en lugares desconocidos, saltos mortales o carreras alrededor y, en el caso de adolescentes y adultos, jamás beber alcohol si van a entrar al agua.