Adolescencia: La obesidad puede ser un problema

Los malos hábitos alimenticios y la inactividad física en los adolescentes han contribuido a los problemas de sobrepeso y obesidad en este grupo etario.

La adolescencia es una etapa de cambios que puede marcar todo el resto de la vida de la persona. Es en esa época cuando los jóvenes definen su profesión, sus amigos y empiezan a tener las primeras relaciones sentimentales. Si al estrés de esta etapa se suman las complicaciones propias de un trastorno como la obesidad, el adolescente puede verse superado por sus problemas.

La obesidad es una enfermedad caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal producto de un desbalance entre la ingesta excesiva de calorías y un menor gasto energético. Hoy, es considerada como un grave problema de salud, afectando a niños, adolescentes y adultos.

Según explica la Dra. María Magdalena Farías, nutrióloga del Centro de Nutrición y Enfermedades Metabólicas de Clínica Las Condes, la prevalencia de obesidad en la adolescencia se ha incrementado en las últimas décadas llegando a afectar al 9,2% de los adolescentes chilenos según la última Encuesta Nacional de Salud 2010. “Esta cifra es alarmante ya que considerando que un 25,1% de los adolescentes presenta sobrepeso, tenemos que el 34,3% de nuestros adolescentes se ve afectado por exceso de peso y las consecuencias negativas que esto implica”.

El tema es preocupante, ya que diversos estudios han demostrado que los pacientes que han sido obesos durante su niñez o su adolescencia, tienden a continuar siendo obesos durante el resto de su vida, lo que coincide con un desarrollo más temprano de patologías asociadas a la obesidad. “Es por esto que la adolescencia constituye el momento ideal para realizar una intervención nutricional médica supervisada que determinará una gran mejoría en la calidad de vida de los jóvenes”.
 

Factores de riesgo de obesidad en la adolescencia



El desarrollo de la obesidad es el resultado de una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales. En otras palabras, los hábitos y estilo de vida poco saludables son los determinantes del desarrollo de obesidad en individuos con una predisposición genética.

“Este importante aumento de la prevalencia de obesidad en la adolescencia ha sido demasiado rápido para ser explicado por un cambio genético; más bien parece ser el resultado de cambios en los hábitos de alimentación y actividad física que han alterado el balance entre ingesta y gasto energético.

La obesidad no es causada necesariamente por comer en exceso, si no por preferir alimentos procesados con alto contenido de azúcar y grasas, junto con un mayor sedentarismo, asegura la doctora.

 

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