Vitamina D: esencial para los huesos

Se estima que un 80% de la población tiene bajos niveles de esta vitamina. Esa situación se debe, en parte, a que las fuentes dietarias para obtenerla son escasas.

 

La vitamina D es esencial para la salud ósea, porque favorece la absorción de calcio. Su presencia en niveles adecuados evita la osteopenia, la osteoporosis, las indeseables fracturas y, además, fortalece los músculos. Sin vitamina D, en cambio, se absorbe sólo entre el 10 y 15% del calcio dietario y cerca del 60% del fósforo. Esta vitamina tiene una función positiva sobre las defensas del organismo y se está evaluando si podría llegar a tener un rol importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Aun cuando son múltiples sus beneficios, cerca del 80% de la población tiene bajos niveles de esta vitamina. Esa situación se debe a que las fuentes dietarias para obtenerla son escasas. La otra vía para producirla es más accesible pero cada vez más resistida: la luz solar.

Entre el 40-50% de los niveles presentes en el organismo corresponden a producción de esta vitamina en la piel, pero esta se ve afectada porque la población suele evitar el sol por miedo a sus efectos dañinos como el cáncer y el envejecimiento prematuro. “Las personas, en especial los adultos mayores, no realizan muchas actividades al aire libre y si lo hacen, se aplican filtro solar, que si es de más de FPS 30 evita la síntesis del 95% de la vitamina D”, dice la doctora Verónica Álvarez, del Centro de Nutrición y Enfermedades Metabólicas de Clínica Las Condes.

La especialista agrega que bastan entre cinco a 15 minutos diarios de exposición, entre las 10:00 y las 15:00 horas en primavera, verano y otoño para cubrir sus requerimientos diarios.

Zonas de Chile

También, hay que considerar que hacia el sur de la zona metropolitana casi no se produce esta vitamina durante el invierno, por lo que se recomienda suplementarla. Hacia el norte del país, en cambio, bajan en 20% los niveles de la vitamina desde fines del verano hasta mediados del invierno.

Las fuentes dietarias de esa vitamina son, a la vez, de difícil acceso. Algunas son el aceite de hígado de bacalao y el salmón salvaje y en menos medida el salmón de criadero y las sardinas en lata. También está presente en ciertas clases de champiñones y en la yema de huevo, pero en dosis marginales. “En otros países como en Estados Unidos, lo lácteos están enriquecidos con esa vitamina, pero lamentablemente no en Chile”, hace notar la doctora Álvarez. Señala, además, que esta vitamina interfiere en la función de más de 200 genes y que por ello se ha relacionado sus bajos índices con muchas enfermedades.

Debido a esas dificultades para encontrarla en los alimentos y, por lo tanto, alta probabilidad de presentar déficit, la recomendación es solicitar a los médicos el examen de sangre que mide sus niveles. “Se trata de un procedimiento simple y disponible en la mayoría de los laboratorios”, señala la profesional. Con estas cifras, el médico puede recetar algún suplemento que solucione la deficiencia en forma fácil y efectiva. “Pero las indicaciones las debe dar un profesional, ya que las personas no deben automedicarse.

Un exceso en la suplementación podría afectar al hígado, además de posibles depósitos de calcio, náuseas, vómitos, prurito, sed, debilidad y falla renal”, advierte. La ingesta recomendada varía según la edad del paciente y del nivel de déficit que tenga y su causa.

Pacientes con riesgo

Las personas con mayor posibilidad de tener déficit de vitamina D son las que padecen algún problema de absorción intestinal como la enfermedad de Crohn, quienes han sido sometidos a una cirugía bariátrica y las personas celíacas. También, quienes presentan fibrosis quística, las embarazadas y las mujeres en período de lactancia. Así mismo, deben tener especial cuidado las personas obesas y las de piel oscura, ya que tienen mayor resistencia a sintetizar la vitamina a través de la luz solar.

Hispanos y personas de raza negra necesitan una exposición solar entre tres y cinco veces mayor que los de raza blanca para producir similar cantidad de esta vitamina.

Respecto de las madres y sus hijos recién nacidos, se estima que 76% de ellas y 81% de ellos tienen bajos los niveles de vitamina D, la que además está casi ausente en la leche materna. Por lo mismo, se les suele dar suplementos a las futuras madres y a los lactantes. Estos últimos tendrían que exponerse a la luz solar 30 minutos semanales solo con pañal para recibir dosis necesaria.

Los adultos mayores son susceptibles de enfrentar problemas debido a bajos niveles de vitamina D. Esto se ve agravado porque la edad disminuye la capacidad de la piel de sintetizarla y además se exponen menos al sol. Con las dosis de suplementos adecuados, “se disminuye la posibilidad de fracturas, se produce una ganancia de hasta 11% de fuerza en piernas y reduce en hasta 72% el riesgo de caídas luego de cinco meses de tratamiento”.

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